"Solicitamos el apoyo financiero en las cuentas bancarias que hay, para la reconstrucción y la compra de lo que específicamente se necesita", informó.
Explicó que los mexicanos aportaron miles de botellas de agua potable para el pueblo de Haití, entre muchos otros productos, aunque ello provoca problemas de contaminación y es preferible contar con una planta purificadora de agua en la propia isla.
"Hay muchas cuentas. Me acuerdo de la cuenta de la embajada, que es 4042482604, espero no equivocar, de HSBC, ahí mismo les pueden decir. Hay la cuenta de Telmex, que es importante porque por cada peso que pone un ciudadano ellos ponen otro peso", mencionó.
El diplomático aseguró que poco a poco su país se recupera del sismo que lo devastó y los servicios empiezan a funcionar nuevamente, como el caso de los bancos.
Agregó: "El reporte general es el mismo. Empiezan a regresar algunos servicios, por ejemplo los bancos, el 24 estarán funcionando en general. Hay comunicación por celular, una compañía que ofreció a todos los haitianos que puedan llamar a su gente gratis. Empieza a darle a la gente cierto respiro, sentir que no hay motivo de pronta desesperación".
Moïse Dorcé reconoció que a muchos haitianos no les gusta ver helicópteros de Estados Unidos en palacio nacional, aunque dicha ayuda es indispensable para las labores de reconstrucción de su país.
Sin embargo, dijo que los soldados norteamericanos deben respetar los espacios y principios del pueblo de Haití.
"Es una situación difícil, que a muchos no nos gusta ver helicópteros en el palacio nacional. Creemos que su presencia nos ha aportado una ayuda que el mismo presidente solicitó, pero no nos gusta verlos en el palacio nacional. Sin embargo es una decisión del presidente y siendo la gravedad de la situación, la urgencia de apoyar a la población, tomando en cuenta la debilidad actual del gobierno, que quedó por un momento paralizado por ese golpe, los principales ministerios cayeron", dijo.
Agregó que algunas personas piensan que no hay posibilidad de encontrar sobrevivientes bajo los escombros de edificios que aún no han sido revisados por rescatistas, aunque algunas consideran que todavía hay personas con vida.
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