Lanzaron la provocación Jesús de León, quien presentó al libro con la ponencia titulada “Si Disparan al Crítico, Atínenle”, y Sergio Cordero, autor del volumen polémico.
De León inició su lectura manifestando algunas diferencias entre el ensayo académico, el literario y el periodístico, para ubicar la voz desde la que habla Cordero. Tras esta definición, admitió que la visión crítica del autor “le devuelve al escritor la confianza en sus propias intuiciones”, ya que no se trata de un texto sin ejemplos, lleno de reflexiones donde la obra que es objeto de crítica jamás aparece.
Por su parte, Cordero puso aún más fuego a la noche al leer un texto que ya había leído en la primera presentación del libro, en la FIL de Monterrey realizada el año pasado. El texto se tituló “Aviso: Este Libro no es una Fiesta”.
Con este texto, el autor manifestó dos principios fundamentales de su visión crítica: primero, el rechazo a escribir elogios de autores, considerando que la vocación crítica no es para ello.
Su segunda postura consistió en la libertad del crítico para elegir el objeto de su crítica. Este argumento fue lanzado sobre todo contra aquellos que le reclamaron por escribir un libro donde no están todos los que son ni son todos los que están.
A este mismo respecto, Cordero confesó que en sus 25 años de periodismo cultural aprendió que “el escritor es perfectamente consciente de los alcances de su obra… Por ello al hacer crítica literaria no me dirijo a los autores, a ellos se los digo en su cara. Me dirijo a los lectores”, afirmó.
Para finalizar, consideró que dicha generación, la que integró al “boom norteño”, acabó en números rojos. “Publicaron más libros que lo que su talento podía
garantizar”.
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