Zaragoza, Coah.- El nacimiento de sus cuatro hijos lo motivó a desarrollarse y crecer más en sus negocios.

Vendió periódicos, licuadoras y planchas desde niño; ya traía el espíritu de comerciante.

El fallecimiento de su padre don Juan L. García, le dio la fortaleza como hombre para cuidar por su madre doña Carolina y velar por su patrimonio.

Después de una exitosa vida empresarial, se dedicó a apoyar y sembrar en sus hijos la semilla del trabajo, apoyándolos desde sus inicios con lo que tenía.

Declinó una oferta política para ser candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Zaragoza, prefirió seguir con sus empresas y no alejarse de su familia.

Zaragoza, Coahuila.- Para don Tomás García Jiménez, su principal empresa sin duda alguna, fue su familia, hablan sus orgullosos hijos: Tomás, Carolina, Anita y Juan.

Don Juan L. García sembró en don Tomás, desde niño, el ejemplo de trabajo, aprendió a ganarse la vida desde escasa edad, incluso repartió periódicos y empezó a conocer el comercio en la venta de artículos electrodomésticos casa por casa.

“Desde su raíz nuestro padre traía el espíritu de comerciante; no tardó en tener éxito gracias al aprecio, el carisma y el entusiasmo que inyectaba a todas las personas con quienes comerciaba”, recuerda su hijo Tomás García Arizpe.

Le motivaba siempre trabajar, por lo que al fallecer don Juan L. García, tomó la administración de las empresas: La funeraria, un hotel y las mueblerías.

De ahí empezó a trabajar para apoyar y proteger el patrimonio de doña Carolina Jiménez de García, su señora madre, creando el supermercado Súper Eco, la expansión de las radiodifusoras en Allende y Piedras Negras, así como las mueblerías La Económica y Florerías Anita, en la región.

“Nunca dejó sola a mi abuelita, nos dio un ejemplo de buen hijo; mi papá tomaba el almuerzo con mi mamá y nosotros, luego se iba a almorzar con su mamá, de quien siempre estuvo al pendiente, haciéndole muy feliz la vida, con alegría, entre bromas y risas”, comenta Tomás hijo.

Valores y principios de fortaleza, de trabajo, de no dejarse vencer y siempre luchar, fue el legado de sus padres don Juan y doña Carolina, gracias a ello, don Tomás supo enfrentar las adversidades y fuertes crisis económicas.

“Jamás se doblegó y siempre pudo salir adelante; tuvimos todo con él, porque tenía la sabiduría para tomar las decisiones no solamente en los negocios que emprendía, también en su vida sentimental, al tomar como esposa a una gran dama y hermosa mujer, la señora María del Refugio García de Arizpe.

“Ahí nos demostró que todo lo que hacía era con sabiduría y pensando el futuro, al nacer mi hermana Elisa Carolina, la Güera de cariño, vino a llenar más de alegría a mi papá, lo motivó a crecer y salir adelante en sus empresas, por esa misma satisfacción que le daban sus hijos.

Fue entonces cuando vino el crecimiento de las radiodifusoras en Piedras Negras y Allende, con el apoyo de Gonzalo Aguirre Páez y Rogelio López Galindo.

“Para él, la Organización Señales de Oro era como transmitir el entusiasmo que tenía por fuera y por dentro”.

Nunca le movió el afán de ganar dinero, porque tenía como principio el trabajar por trabajar, porque él siempre decía que el dinero venía después, y nunca se equivocó.

“Era tanto el amor que nos tuvo, que el nacimiento de Ana María lo motivó a seguir creciendo más y más, vine yo y mi hermano Juanito; nosotros fuimos siempre su tesoro”, finalizó.
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