Su amor sigue siendo tan natural y espontáneo, aún se hablan con cariño 61 años después de casados y de haber atravesado por problemas económicos, familiares y de salud, como el más reciente, en que a don Alejandro le pusieron un marcapasos.
Ellos se enamoraron en el municipio de Arroyo, en Nuevo León, hace más de 60 años, cuando se conocieron en la plaza del pueblo, un día domingo en que los muchachos salían a caminar y a platicar; fue ahí donde empezó su historia de amor.
El cabello rizado de doña Norberta cautivó a don Alejandro, de oficio agricultor y albañil. Y el desenvolvimiento de él fue lo que enamoró a la bella mujer; por lo que su noviazgo fue muy corto, y de inmediato “se echaron la soga al cuello”, como dicen ellos.
A los 17 y 16 años fue que decidieron unir sus vidas, tomando muy en serio eso que dicen de que es para siempre, aun en contra de adversidades, salud y enfermedad.
Después de casi 10 años decidieron trasladarse a Saltillo, en donde don Alejandro trabajó en la obra como albañil, mientras doña Norberta se encargaba de mantener la casa en orden y a los hijos siempre listos.
Esteban, Primitivo, Osvaldo, Gregorio, María Esperanza, Rafaela, Jesús y Sergio son los hijos que tuvo la pareja, uno de los cuales ya falleció. A su vez, sus hijos les han dado 30 nietos y 36 bisnietos.
El 15 de marzo la familia Quintero López festeja el 61 aniversario de don Alejandro y doña Norberta. El festejo será una reunión familiar el sábado, en la casa de los abuelos, dando gracias porque esta ejemplar pareja sigue unida.
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