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Monclova Coah.- El calvario de tres menores de edad empezó en el 2007... Fueron dos años de tortura, de constantes abusos sexuales que su abuelo y tíos cometían contra los tres hermanos.

Era la Navidad del 2007 y mientras miles de niños abrían sus regalos, los hermanos eran víctimas de violación.

Los abusos, dijo uno de los menores de 7 años al agente del Ministerio Público, empezaron el 25 de diciembre del 2007 cuando Juana Otilia López, madre de los niños sostuvo relaciones sexuales con su padre, Severo López Herrera y después con sus hermanos Jesús Miguel, José Guadalupe, Juan Ángel y su tío Roberto.

Después de la orgía familiar, el menor relató que Roberto se separó del grupo y lo sorprendió cuando jugaba en la computadora.

“Me empezó a tocar”, dijo el niño con inocencia. De acuerdo a la declaración del menor, Roberto lo obligó a que le hiciera el sexo oral.

El abuelo también obligó a los tres menores a que le practicaran sexo oral, y no le importó verlos llorar y suplicar, pues ellos no querían seguir con ese “juego” que para nada era divertido.

Por otra parte, los tíos de los niños ni siquiera trataron de hacer algo para ayudar a sus sobrinos y rescatarlos de las manos de Severo, pues ellos se entretenían con la madre.

La terrible historia no terminó con el abuelo, pues como si fueran sólo un objeto sexual, Severo exigió a sus nietos que también les hicieran sexo oral a sus tíos, quienes para ese momento estaban dispuestos a todo, incluso a abusar de sus sobrinos.

Y cómo no iba a ser, pues si su propia madre fue quien encabezó la orgía al permitir que sus familiares más cercanos la tocaran.

Para los hermanos de 7, 9 y 12 años fue la peor Navidad de sus vidas, pues no recibieron ni un regalo, y por el contrario, sólo sufrieron agresiones tanto físicas como verbales por sus parientes.

Cuando los pequeños lloraban, los agresores los llamaban “jotos”, “niñas” y con palabras altisonantes les pedían que dejaran de llorar.

No conformes con todas las vejaciones que habían cometido en perjuicio de los tres niños, los sujetos tomaron un palo de madera, lo envolvieron en una bolsa de plástico y se lo introdujeron por el ano a uno de los menores.

El dolor fue tan intenso que el niño lloraba a gritos, mientras sus hermanitos seguían haciéndole sexo oral a sus tíos. Y en otra de las recámaras, o quizá hasta en frente de ellos, se encontraba la madre teniendo sexo con Severo, su propio padre.

Ese día, Roberto arrancó la rama de un árbol, desnudó a uno de sus sobrinos y después de acariciarle su cuerpo, también le metió la rama por su “colita”, como lo describió en su declaración la víctima.

En febrero del 2008 fue cuando la denuncia por violación fue interpuesta ante el Ministerio Público en contra de Severo, Juan Ángel, Jesús Miguel, José Guadalupe y Roberto.

El proceso para que el juez penal girara la orden de aprehensión fue largo; pero finalmente el 10 de marzo de este año, la orden fue entregada a los agentes de la Policía Investigadora del Estado.

A bordo de una camioneta y un auto Nissan, cinco elementos de la Fiscalía General del Estado se enfilaron con dirección al norte de la capital del acero, rumbo a Estancias de San Juan Bautista, donde cumplimentarían las órdenes de aprehensión.
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