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Los Ángeles.- “No puede existir mayor apuesta que una profesión como la nuestra”, dice Dustin Hoffman desde el hotel Four Season de Los Ángeles, donde con una amabilidad sorprendente para un actor de su talla, comparte su emoción por la serie Luck (suerte), que esta noche llega a las 21:00 horas a la pantalla de HBO.
“Como actor todo el tiempo estás apostando. No entiendo a los que al iniciar un proyecto no sienten que se la están jugando, porque artísticamente, cuando empiezas algo tiene pocas posibilidades de tener éxito y en ese sentido todo el tiempo estás apostando”, precisa este icono del cine por trabajos como Kramer contra Kramer (1979), Tootsie (1982) y Rain Man (1988).
El dos veces ganador del Oscar, quien sostiene un bloody mary en su mano, está feliz por su incursión en las series de televisión a través de Luck, que se sitúa en el mundo de las apuestas y las carreras de caballos, donde transcurre su trama que reúne a los dueños, entrenadores, jinetes y las vidas de los apostadores.
“Chester Bernstein es un personaje al que jamás me he aproximado en mi carrera. Nunca me he puesto en la piel de un provocador así, pero supe que con (Michael) Mann y (David) Milch en el barco no debía pasar esta oportunidad", expresó en referencia al director y al creador del proyecto.
“Es un papel muy alejado a lo que he hecho tradicionalmente y a como soy en la realidad”, mencionó, en alusión a la “venganza” que quiere cometer el dueño del hipódromo sobre la gente que lo traicionó y lo metió a la cárcel.
Dustin aseguró que Luck ha refrescado por completo su carrera y adelantó que estará involucrado en al serie durante todo el tiempo que dure la misma, pues hace apenas unos días los ejecutivos confirmaron la segunda temporada.
“Cuando terminamos la serie dirigí una película (Quartet), que todavía no empiezo a editar. Lo bueno es que puedo hacer la serie durante unos meses y después una película o lo que quiero. Es decir, no estoy casado con una sola persona y puedo tener bigamia”, añadió entre risas.
Esta leyenda viviente de Hollywood dijo que siempre, después de cada proyecto, espera que su carrera se termine y se vaya a descansar a casa, algo que nuca sucede por la pasión que siente por su profesión.
“El último de día de rodaje de Runaway Jury, Gene Hackman y yo, que hemos sido amigos desde el inicio de nuestras carreras pero que nunca habíamos trabajado juntos, nos fuimos a un bar a emborracharnos a un restaurante italiano y en un momento él me preguntó:
JH: Déjame preguntarte algo ¿Siempre te siente así en tu último día de trabajo?
DH: ¿A qué te refieres?
JH: ¿A que sientes que no volverás a trabajar otra vez?
DH: Sí, eso pienso.
“Pero nunca paramos. Ahora Gene lo hizo, pero como una forma de decir, tú no me despides, soy yo el que renuncio.”
A la flamante presencia de Hoffman en Luck, la maestría de Michael Mann (Heat) y la irreverencia del escritor David Milch, se unen los no menos virtuosos Dennis Farina, John Ortiz y Nick Nolte, recientemente nominado al Oscar como Mejor Actor de reparto por la cinta Warrior.
“Yo apuesto con mi vida, no lo hago con dinero”, dice convencido Nolte, quien a pesar de la edad, conserva la rebeldía en sus palabras y actitudes ente la vida.
El protagonista de El príncipe de las mareas, encarna a un hombre cuyo caballo esconde un turbio pasado, mientras que cuatro aficionados a las apuestas (Kevin Dunn, Ritchie Coster, Ian Hart y Gedrick) preparan un jugada multimillonaria.
“Nunca pensé que las carreras de caballos significaran apuestas y dinero para otras personas. Pensé que era sólo carreras".
“Soy un amante de los caballos, son grandes animales y siempre he estado rodeado de ellos.”
David Milch, creador de Luck y de otras series como Deadwood, explicó que la “inspiración” para la serie proviene de su turbulento pasado como apostador en los hipódromos.
“La idea de la serie llegó gracias a que yo he perdido mucho dinero apostando.
“Así es que si consigo 25 millones de dólares de beneficios por este show, voy a igualar mis gastos de investigación”, señala provocando la risa de los periodistas.
“Me gustaría que fuera un chiste, pero no lo es.”
Milch recordó los años en los que viajó por Francia, Argentina, Inglaterra, Japón y Hong Kong apostando por caballos, experiencias que deseó llevar a la pantalla desde hace más de 40 años.
De la riqueza excesiva a la pobreza más extrema, así como adicciones a la droga y al alcohol, son otras de las experiencias de Milch, que están impregnadas en Luck, que está a punto de ver la luz a partir de esta noche.
“Lo emocionante de las apuestas es sentir el riesgo que ellas implican. ¿Alguna vez se han inyectado algo? Pues es el mismo sentimiento, porque dices: si no me muro, esta va ser la mejor experiencia de mi vida”, finalizó.
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