Saltillo, Coah.- Una comedia romántica del género ranchero, pero revolucionada. Un ensayo sobre el pudor. Sobre el poder y el sexo como mascaradas del amor. Una épica bucólica y amorosa en la que el héroe sostiene como escudo aquél verso de Bonifaz, “Más vale sufrir que ser vencido”.

Todas esas opciones, además de las que el lector juzgue convenientes, fueron analizadas por Daniel Sada durante la presentación, en la Feria del Libro Saltillo, de su novela “Casi Nunca”, ganadora del Premio Herralde de Novela 2008.

El encargado de presentarla fue Jesús de León, quien con un texto de corte humorístico reflexionó sobre las trampas de la doble moral y las metamorfosis del amor, otra posibilidad de lectura para “Casi Nunca”.

De León consideró que el mecanismo de Sada para lograr mayor profundidad en sus personajes fue “Quitar la palabra amor y dejar las palabras sexo y poder”.

También aseguró, asumiéndose conocedor de la obra de Sada, que en “Casi Nunca” desaparecen recursos que en otras novelas del autor coahuilense fueron notables, como “el barroquismo, campiranismo y futurismo apocalíptico”.

Cátedra de escritura

Daniel Sada charló con los asistentes respecto a las inquietudes que derivaron en esta novela, a la que calificó como su homenaje personal a la Región Centro de Coahuila, coordenada en la que vivió durante su infancia y hasta su juventud.

El autor afirmó que esta obra fue culminada luego de cinco abordajes distintos a lo largo de los años, rigor derivado de la trama personalísima que en “Casi Nunca” pasa por el tamiz de la ficción.

Como corolario generoso, Sada dejó algunos consejos (sin presentarlos como tales) a los jóvenes narradores presentes. Afirmó que para él resulta fundamental la construcción de un sólido punto de vista como arranque de cualquier historia. También consideró la importancia de los detalles: que cada evento, por más pueril que parezca, llegue a la página como un acontecimiento trascendental.

Consideró que el héroe trágico es “el hombre que trabaja, y nunca queda satisfecho”, perfil que persiguió para Demetrio, personaje principal de su novela. También ponderó a la elocuencia como regla, y que ésta puede llegar por diversos caminos, incluso en una prosa que a primera vista luce poco clara.

Para culminar reveló que el título de la novela proviene de que el personaje principal casi nunca ve a su amante. Que este amor de ida por venida, este amor contingente, ocurre sólo nueve veces en nueve años en la novela.
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