Sin embargo, el gerente del estadio, Ábner Nájera, negó que las instalaciones subterráneas para drenar el exceso de agua en el diamante sean las culpables. Anticipó que la respuesta de los encharcamientos está en lo compactado del terreno, la primera capa superficial de tierra, cuyo grosor es de 10 centímetros.
De hecho, explicó que la semana pasada se inundó a propósito la hectárea del campo y no se filtró el agua, atenuando el problema en las mismas áreas del jardín central y el derecho.
“Tuvimos que retirarla nosotros por otros medios”, dijo.
Para resolver la complicación del terreno, la empresa Begasa que encabezó la remodelación del inmueble deportivo mandó muestras del suelo a un laboratorio especializado y hoy el club Saraperos de Saltillo está a la espera de los resultados del análisis para realizar el cambio de tierra.
“No es problema del filtro ni del drenaje”, enfatizó. “Es la última capa de tierra, que se compactó demasiado, tanto por el material y las máquinas que se trabajaron. Entonces ellos (Begasa) van a determinar qué es lo que se va a hacer”.
Según instrucciones del laboratorio, uno de los procedimientos será retirar el pasto y la capa de la base de tierra, que es la del problema. “Hay que echar tierra normal y volver a colocar el pasto. Es lo que se va a recomendar”, indicó Ábner Nájera.
| Comparte ese artículo: |
|



