La mayoría de las veces, cuando dos personas se separan después de haber vivido juntos, experimentan pérdidas que no sólo tienen que ver con lo material, sino también con lo emocional, lo cual repercute directamente en su salud y estabilidad, entran en un deterioro físico del cual difícilmente se recuperan aunque vuelvan a casarse.
En términos de salud, es más perjudicial casarse y perder a la pareja que nunca haberse casado. Según estudios diversos, las personas de edad media que nunca contrajeron nupcias tienen menos frecuencia de enfermedades crónicas que los que se casaron y luego se divorciaron o quedaron viudos.
El estudio, sugiere también que el estrés físico que genera una pérdida marital continua luego de las heridas emocionales que se han producido. Esto no significa que las personas deben permanecer casadas a cualquier precio, lo que se puede concluir es que la historia marital es un importante indicador de salud y que los nuevos solteros necesitan estar especialmente al pendiente del manejo de su estrés y de la práctica del ejercicio, incluso si vuelven a casarse.
Cuando la pareja se enferma y muere o cuando el matrimonio termina por alguna circunstancia de salud, los niveles de estrés de la pareja sana se elevan considerablemente, según los expertos de la Universidad de Chicago. Las personas no duermen bien, la dieta es pésima, no pueden hacer ejercicio y tampoco tienen ánimo de ver a sus amigos.
Los beneficios de salud del matrimonio, documentados con investigaciones extensas, se derivan de diversos factores. Los casados suelen tener mejores finanzas y pueden compartir los beneficios de salud con su pareja. Y las esposas, en particular, actúan como “porteros” de la salud de sus maridos, programando citas médicas y notando cambios en su apariencia o costumbres que pueden significar un problema de salud. Los esposos pueden ofrecer apoyo logístico, cuidando de los niños mientras ellas se ejercitan o trabajan o estando al pendiente de que estén bien atendidas.
Deterioro en la salud
Recientes estudios muestran los efectos nocivos del divorcio, la viudez y el matrimonio por segunda o tercera vez, en los reportes de estas investigaciones, quienes estuvieron casados previamente y que luego quedaron solos, reportaron también problemas de movilidad y dificultad para subir escaleras o caminar largas distancias.
Las personas que vuelven a casarse logran mejorar su salud en parte: el estudio mostró que la mayoría de las personas casadas que se vuelven solteros con el paso de los años, nunca se recuperan completamente por su declive físico asociado con la pérdida marital. Un segundo matrimonio enfrenta problemas emocionales más fuertes: los que vuelven a casarse están proclives a más síntomas depresivos que los que han estado casados durante muchos años.
Cambios a nivel celular
Las células del cuerpo también sufren cambios drásticos cuando los niveles de estrés se alteran. Los telómeros, son células que aíslan y protegen a los cromosomas, y que, con el paso de los años se hacen más cortos y su actividad protectora declina. Según los expertos, es lo mismo que ocurre a nivel celular con las personas que se divorcian o quedan viudas, ya que existe un desbalance considerable de todo el organismo. La descripción de estas situaciones que afectan a la persona luego de una separación no es una sugerencia para que, quienes han tenido un mal matrimonio, permanezcan en él.
El hecho es que no debe desgastarse en relaciones que no tienen futuro, pero sí debe esforzarse por mantener a flote una relación que ha sido más buena que mala con el paso del tiempo, es cuestión de poner las cosas en la balanza.
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