Saltillo, Coah.- “El fuego que une” cumplió su propósito en Saltillo y la Ruta Recreativa sirvió de marco para darle una calurosa bienvenida. Cientos de niños, padres de familia, atletas y autoridades de distintos estamentos se reunieron ayer por la mañana en diversos puntos de la ciudad para presenciar por un breve momento el histórico recorrido de la Antorcha Panamericana.

La flama dejó huella en cada uno de los corazones que la vieron de cerca, motivados por el deseo velado para que en eventos de este tipo, donde florezca el deporte sobre otros temas, el país encuentre esa luz de esperanza a través de un remedio sano y efectivo.

Palabras más, palabras menos, así se expresó a su llegada al templete el Alcalde Jericó Abramo Masso, penúltimo de los relevos.

La convocatoria de 30 mil personas en la Ruta Recreativa creó el ambiente ideal donde predominó la activación física con gente en short, pants y tenis para recibir a uno de tantos emblemas del ámbito deportivo.

La mayoría de los presentes prefirió dar un giro a su rutina de todos los domingos, centrando su interés en el objeto cilíndrico con una flama brillante en la punta, preparando desde su celular hasta su cámara profesional para captar la mejor imagen.

Durante poco más de una hora, que duró el trayecto por las calles de Saltillo, diferentes ciclistas y corredores se unían a la caravana alrededor de quien portó el fuego en cada turno. También atletas universitarios corrieron junto a ella. Desde los Burros Pardos del Tec Saltillo, anfitrión de la salida y meta de la antorcha, hasta Lobos de la UAdeC estuvieron ahí.

La llama iluminaba el semblante de los relevos porque con orgullo hacían su parte del camino como los elegidos para alzar la luz de la excelencia.

A medida que cedían la antorcha, sabían que se sumaban a una enorme lista de manos que presentaron ante la sociedad el símbolo de hermandad en los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011, segunda competencia a realizarse en México y trampolín para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

El fuego no podía extinguirse. En el trayecto de 12 kilómetros el contingente empezó su recorrido desde la explanada del Tec Saltillo, reavivando el vigor de la antorcha cuando era necesario. El bulevar V. Carranza fue su punto de partida para luego convertirse en Allende.

Por detrás del Palacio de Gobierno el fuego instó a los curiosos a tomar fotos del recuerdo, a otros les movió a seguir la caravana de playeras blancas y naranjas mientras el resto recibía gorras de los patrocinadores del evento con el distintivo de la justa continental.

En la Alameda Zaragoza se concentró un buen número de familias para dar la bienvenida al simbólico fuego. Niños pedaleaban intensamente por seguir la marcha, otros volvían la cabeza para disipar sus dudas frente al edificio de la Benemérita Escuela Normal de Coahuila.

Más tarde, a ritmo polka y mariachi, con grupos de baile folclórico, el público recibió al último de los relevos, se encendió el pebetero y con ello culminó la marcha de la Antorcha Panamericana por Saltillo para alcanzar su siguiente destino en Gómez Palacio, Durango. Así, entre aplausos y fervientes deseos de paz, Saltillo despidió al “fuego que une”.

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