Sin embargo ha sido en noviembre cuando abrieron en mayor medida estos negocios, al parecer, para beneficiarse de la cuesta de enero, que es cuando más personas recurren a ellos para librar los gastos que tuvieron durante todo diciembre.
Para los municipios, la “plaga” de casas de empeño es asombrosa, por ejemplo en Valle de Chalco el número de negocios de este tipo llega a los 50, tan solo en la zona centro.
De acuerdo con el director de Industria, Comercio y Normatividad de Valle de Chalco, Mario Fernando Silva Salas, no se le puede negar la instalación a este tipo de establecimientos a pesar de estar relacionados indirectamente con incrementos de robos a los alrededores. “No hay argumentos para negarles que se instalen”, comenta.
No obstante, y a decir de la Condusef en el estado de México, en caso de requerir este tipo de servicios se deberán tomar algunos consejos como verificar que el establecimiento esté registrado ante la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), instancia del gobierno federal obligada a regularlos.
Y es que se estima que en la entidad hay aproximadamente mil 500 negocios de este tipo, sin embargo se desconoce si todos ellos son controlados por la Profeco.
Algunas de las casas más vigiladas y que además no tienen fines de lucro sino de asistencia social son el Nacional Monte de Piedad y la Fundación Dondé.
En cualquier caso la Condusef en el estado de México aconseja verificar bien los plazos estipulados para poder sacar las prendas que se empeñaron y saber a cuánto ascienden los intereses por cada periodo.
La misma instancia refirió que algo que pocos pignorantes conocen es que luego de haber perdido sus prendas, entiéndase bienes materiales empeñados, tiene derecho a recibir un porcentaje de lo obtenido por el remate que perdió.
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