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Chilpancingo, Gro. (Proceso).- Luego de la captura de Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, el lunes 30 de agosto, Héctor Beltrán Leyva, “El H”, y su jefe de sicarios, Sergio Villarreal Barragán, “El Grande” –que ya tienen el control de Morelos con el Cártel del Pacífico Sur (CPS)– intensificaron la guerra que sostienen para quedarse con la Joya del Pacífico Mexicano: Acapulco.

El cerco del Gobierno federal en torno a ”La Barbie” se estrechó luego de la detención de sus principales operadores en Guerrero, Morelos y el Estado de México, entre ellos su compadre y administrador financiero José Gerardo Álvarez, “El Indio”, y sus jefes de sicarios en Acapulco, Gamaliel Aguirre, “El Güero Huetamo”, y en Cuernavaca, Eduardo Solano, “El Gato”.

Desde hace más de ocho meses sicarios de “La Barbie” y de “El Grande” se enfrentan en un conflicto en Guerrero y Morelos que ha dejado una estela de muertos y desaparecidos por la disputa de las plazas que antes dominaba el capo Arturo Beltrán Leyva, “El Jefe de Jefes”, muerto el 16 de diciembre de 2009 en una operación de la Marina en Cuernavaca.

Héctor Beltrán Leyva –hermano de “El Jefe de Jefes”– y “El Grande” se afincaron en Cuernavaca, donde han colgado cadáveres en prácticamente todos los puentes; justifican sus asesinatos con el argumento de que están “limpiando la plaza”… y retan a las autoridades: “Si ustedes no pueden, nosotros sí”.

Un reporte de la XXIV Zona Militar –asentada en la capital morelense– revela que el pasado 5 de agosto se recibió una llamada anónima para avisar que Villarreal Barragán estaba en el restaurante El Rincón del Bife, en la colonia Vista Hermosa de Cuernavaca. Cuando los soldados llegaron “El Grande” ya había escapado.

Apenas tres días después, el CPS se adjudicó el asesinato de dos hombres y una mujer, decapitados y colocados dentro de un auto abandonado en el pueblo de Ahuatepec, municipio de Cuernavaca.

Junto a los cadáveres el CPS dejó un mensaje que reza literalmente: “Esto les va a pasar a todos aquellos que se quieran ganar 30 millones de pesos de recompensa. También tenemos gente adentro que nos avisa (militares). Aquí esta Consuelo Silva Neza i Espinoza y Ricardo tío de los que dijeron que estabamos en el rincón del bife. PD vamos por los demas sólo es cuestión de tiempo los tenemos ubicados”.

La detención de “La Barbie” y el debilitamiento de su estructura acercan a “El H” a su propósito de ocupar Acapulco.

En una narcomanta puesta en Cuernavaca el pasado 19 de julio, el CPS advierte que irrumpirá en Acapulco y revela que los encargados de esa plaza tras la detención de “El Güero Huetamo” son “El Erizo”, “El Koreano” y Víctor Galeón, a quienes amenazan de muerte.

En lo que se ha considerado una respuesta a este mensaje, entre el 27 y el 31 de agosto en distintos puntos de Acapulco fueron ejecutados 17 hombres, entre quienes había policías y agentes de tránsito del municipio. Junto a los cuerpos los sicarios han dejado el mismo mensaje de advertencia para el grupo de “El H”: “Aquí los esperamos”.

Antes de la muerte de “El Jefe de Jefes”, “El Indio” era el operador financiero encargado de blanquear activos para la estructura de los Beltrán Leyva y controlaba el tráfico de estupefacientes en Huixquilucan y Naucalpan, en el Estado de México, y en Acapulco y la Costa Grande de Guerrero.

“El Indio” fue detenido el 21 de abril en el Estado de México luego de que Valdez Villarreal, en una narcomanta colocada en Cuernavaca, amenazara con ejecutar a 25 sicarios de “El H” que habían sido capturados en Acapulco.

La disputa entre ‘La Barbie’ y ‘El H’

El cártel de los Beltrán Leyva sufrió un gran descalabro, pues junto con “El Jefe de Jefes” murieron Miguel Ángel Araujo Moreno, “El Buche”, y Jesús Nava Romero, “El Rojo”, quienes tenían el control de los grupos de sicarios que dominaban la plaza de Acapulco y el corredor Chilpancingo-Cuernavaca.

Enseguida se tuvo que dar el reacomodo en los sitios en los que Beltrán Leyva fue el poder hegemónico durante dos décadas: “La Barbie” regresó a Acapulco para reclamar su feudo, perdido en 2008, cuando los pleitos internos del cártel lo expulsaron de la zona.

Valdez Villarreal decidió romper con los Beltrán y afianzar su propia estructura cuatro días después de la muerte de “El Jefe de Jefes”: Ordenó a “El Güero Huetamo” convocar a los vendedores de droga y a los sicarios para informarles que desde ese momento la plaza de Acapulco estaba a cargo de “La Barbie” y les dio instrucciones para impedir la entrada de “El H”.

Este episodio marcó el comienzo de una espiral de violencia en el corredor Acapulco-Cuernavaca, marcada por una serie de ejecuciones y señalamientos donde “La Barbie” y “El Grande” se acusan mutuamente de haber traicionado a Arturo Beltrán.

La red en Colombia

El mediodía del martes 31 de agosto, los agentes encubiertos de la Dirección de Inteligencia de la Policía de Colombia –que desde hacía meses vigilaban a Julio César Piña Soberanis, “Julio”– manifestaron a sus superiores su extrañeza porque el hombre se había encerrado en su lujoso apartamento de la ciudad de Pereira –400 kilómetros al suroeste de esta capital– desde la noche anterior y había suspendido todo contacto con el mundo exterior, incluidas las llamadas por celular.

Temían que “Julio” –mexicano que llegó a Colombia hace 10 años como transportista de alimentos refrigerados– escapara al enterarse, aun cuando los medios no lo hubieran revelado aún, de la captura de su jefe Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, un día antes.

Tras permanecer varias horas en los alrededores del edificio donde vivía “Julio”, los agentes recibieron la orden de poner en marcha el plan diseñado desde mediados de agosto, cuando ya habían recopilado evidencias suficientes para golpear en Colombia a una de las redes de apoyo más importantes de “La Barbie”, la que le surtía de buena parte de la cocaína que llega al centro y noreste de México.

Así, la Policía y la Fiscalía colombianas, con la cooperación de la DEA, desarrollaron la Operación Golfo, que en pocas horas llevó a la captura simultánea de 11 enlaces de “La Barbie” en Bogotá, Cali, Medellín, Pereira y Buenaventura.

Los investigadores tomaron por asalto la casa de “Julio” quien, en efecto, ya tenía listas dos grandes maletas para huir. Lo capturaron. A la misma hora una patrulla llegó al barrio Los Colores, de Medellín, y detuvo a Dennis Alvarino Gómez Urrutia, “José Marlon Mosquera” o “Negrito”, mano derecha de “Julio”.

En Envigado, municipio cercano a Medellín, también cayó Jaime Lema, “Paquito”, señalado como administrador de numerosos negocios de “Julio” en Colombia. Este hombre viajaba constantemente a México y estaba al frente de la logística para la exportación de narcóticos.

El cuarto hombre en la organización también fue capturado en Medellín: Marcos Cardona, “Marcos”, encargado –según la Fiscalía– de lavar el dinero a través de grandes negocios en ganadería.

La Operación Golfo se trasladó al puerto Buenaventura, el más importante en el Pacífico colombiano, donde las autoridades capturaron a Segundo Luis Valverde, “Tocayo”, quien se encargaba de conseguir las lanchas rápidas para llevar la cocaína a Centroamérica, según la investigación. En su condición de operario de un astillero tenía como tarea supervisar el alistamiento de los alijos de cocaína.

Otros siete integrantes de la red mafiosa cayeron en las siguientes horas por la Operación Golfo, encaminada a desmantelar a la banda que servía a “La Barbie” y que hasta la muerte de Arturo Beltrán (en diciembre del año pasado) trabajaba para el también llamado “Jefe de Jefes”.

Aun cuando la red tenía contactos con varias estructuras que le suministraban embarques de cocaína, la investigación se enfocó en otro objetivo igualmente importante: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Delatan a la estructura

En febrero de 2009 los investigadores que seguían la pista de “Julio” fueron contactados por un hombre que aseguraba conocer de cerca el funcionamiento de la célula en Colombia, y que pidió una recompensa a cambio de información. Tras evaluar los primeros datos suministrados por el delator la Policía colombiana concluyó que era confiable.

A partir de ahí el informante condujo a los agentes encubiertos a los puertos de Buenaventura y de Bahía Solano, en el departamento de Chocó, no lejos de la frontera con Panamá, desde donde salía la mayor parte de los embarques. Las evidencias obtenidas por las revelaciones del delator, sumadas a pesquisas de la Armada Nacional, señalan que la red encabezada por “Julio” tenía nexos con dos jefes de las FARC: Jorge Umenza Velasco, “Mincho”, comandante del Frente Manuel Cepeda, y Gener García Molina, “John 40”, líder del Frente 43. Los dos tienen peticiones de extradición por cortes federales de Estados Unidos.

Un oficial de la Dirección de la Policía en Bogotá informa a “Proceso” que el expediente en manos del Departamento de Justicia estadounidense contiene decenas de conversaciones telefónicas, fotografías y testimonios recaudados a lo largo de la investigación, que serán usados en los juicios criminales que están abiertos.

“La conexión FARC-México ya está suficientemente probada, y ese material será utilizado tanto en Colombia como en Estados Unidos contra todos los implicados”, afirma el oficial, y señala que las pruebas saldrán a la luz cuando avance el proceso en el nuevo sistema acusatorio y la Fiscalía las presente ante los jueces.

El expediente señala además que el contacto directo entre “Julio” y los dos frentes de las FARC era Luis Carlos Neiva, “Pacheco”, jefe de finanzas del Frente 30, según las pesquisas.

Con todo, para probar la relación entre los integrantes de la red de detenidos en Colombia y el cártel mexicano de los Beltrán Leyva, la Policía Judicial (Dijin) difundió el jueves 2 una grabación en la que Víctor Pardo, “Víctor” –uno de los detenidos en la Operación Golfo– y un enlace en México conocido como “Totoy”, hablan por celular y se refieren a la muerte de Beltrán Leyva en un enfrentamiento con la Marina mexicana.

Arraiga la SIEDO 40 días a ‘La Barbie’
Reforma

La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR arraigó a Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie”, y a siete personas más, detenidas el 30 de agosto en el Estado de México.

Un juez federal penal especializado en cateos, arraigos e intervención de comunicaciones concedió la medida cautelar por 40 días.

En un comunicado, la Procuraduría General de la República (PGR) informó que lo anterior es por su presunta responsabilidad en la comisión de los delitos de delincuencia organizada, contra la salud, portación de arma de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas y lo que resulte.

Valdez Villarreal es identificado como uno de los hombres clave del narcotráfico en México de la organización Beltrán Leyva, y en la
disputa por el control de la misma, añadió.

“La Barbie” fue ingresado en el Centro de Mando de la Policía Federal, mientras que el resto quedó interno en el Centro de Investigaciones Federales de la Procuraduría General de la República.
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