Tags: sacerdocio, iglesia, catedral de santiago
Saltillo.- Josué Marcos García Agustince tiene 26 años y hoy cumple su sueño de los últimos 11 años que le ha tomado su preparación, tras ser ordenado diácono por el obispo Raúl Vera en la Catedral de Santiago.
Originario de Saltillo, tercero de cuatro hijos, todos varones, del matrimonio formado por José Marcos y Concepción, desde hoy es ministro eclesiástico. Ingresó al seminario en agosto de 2000 junto a otros 22 jóvenes, es el único que concluyó con esta preparación.
Emocionado, vestido con suéter azul, zapatos color café y pantalón caqui, con un semblante de paz, habló sobre sus expectativas.
¿Cómo te describes?
“Yo me describo como alguien disciplinado y exigente consigo mismo y por lo tanto con los demás. Me considero alegre, un poco relajiento, a veces llego a la condescendencia en cuanto a mis labores, sin embargo esa condescendencia es parte del trabajo pastoral”.
¿Cuál fue el momento decisivo para entregar la vida a esta labor?
“No hay un momento específico, ha ido creciendo y progresando a lo largo de estos 11 años y medio que duré en el Seminario. Este llamado, como yo lo fui sintiendo, fue a lo largo de todo un proceso que se fue dando desde la infancia. Desde niño yo quería ser maestro, no pasaba por mi mente ser sacerdote, hasta que conocí al padre Rodolfo Torres (qepd), que con su testimonio me fue enamorando poco a poco de esta vocación”.
¿Cuál fue la reacción de tu familia sobre tu vocación?
“Mi papá al principio se mostraba algo escéptico, mi mamá emocionadísima desde el principio, siempre me ha apoyado. Mi papá es un poco más reservado en sus sentimientos. Una situación que le sucedió a mi papá hizo que él cambiara su visión sobre la Iglesia, y ahora creo que es el principal que me apoya. Tuvo un accidente de trabajo, manejaba motos. Se lastimó el brazo y le habían dicho que no iba a poder moverlo porque se le astillaron los huesos del codo. Lo operaron y le dijeron que quedaría inmovilizado, pero ahora se encuentra como si nada. A partir de eso mi papá se comprometió con la Iglesia a través de un grupo apostólico, es adorador nocturno, y por lo tanto tiene un contacto directo con Jesús en la eucaristía”.
¿Has tenido alguna duda en este proceso?
“Sí. Cuando estaba en segundo de Filosofía lo pensé seriamente. Tuve una convivencia con algunos amigos de la infancia y yo me daba cuenta que a esa edad ya muchos tenían su vida realizada, económicamente por lo menos, una vida estable, muchos habían terminado su carrera profesional, y a mí todavía me faltaban 6 años. Entré en una crisis fuerte, lo platiqué e inicié un proceso para dejar el Seminario, sin embargo las cosas fueron cambiando y finalmente me quedé”.
¿Cuál es tu opinión sobre los casos de sacerdotes católicos con hijos?
“Es una falta de asumir al celibato como un estilo de vida. No me admiro, no me escandalizo, sin embargo creo que hay que tener en cuenta que el celibato no es una cuestión natural al sacerdocio. La Iglesia vivió algún tiempo sin el celibato sacerdotal. Es una cuestión disciplinar. Faltar a él, es una ocasión que nos tiene que hacer pensar como Iglesia, qué tipo de formación sacerdotal estamos dando. Qué tipo de formación se está llevando en el seminario, cuáles son los criterios que guían la selección de los futuros sacerdotes, y sobre todo qué es lo que está faltando para abrazar al celibato, no como una obligación sino como un estilo de vida”.
Otro aspecto serio es el de la pederastia en la que han incurrido muchos sacerdotes, ¿qué opinas?
“Ahí sí que no podemos ampararnos en un derecho divino o sacar nuestras leyes eclesiásticas, sino al contrario, la Iglesia, como servidora del género humano, por traer la salvación, y por ofrecer una imagen que es la de Cristo Pastor, tendrá que acatarse a las leyes de cada país, y denunciarlo conforme a las leyes lo dictan. Ahí es una labor de toda la Iglesia, no solamente de quienes estamos dentro de la vida sacerdotal.
¿Asumes que la Iglesia vive momentos de crisis?
“Sí. Es un momento de crisis en cuanto a la vida sacerdotal, sin embargo ya en mi contacto con la gente, creo que al contrario, actualmente en que algunos sacerdotes han manchado la vida sacerdotal, la gente ha afianzado su fe”.
| Comparte ese artículo: |
|



