Saltillo, Coah.- Febrero es el mes del Seminario de la Diócesis de Saltillo, pues a lo largo de este mes han realizado actividades para recabar fondos económicos para el apoyo de esta institución, además de promover las vocaciones en los jóvenes, culminando este domingo 28 de febrero.

“Es la casa de todos, no sólo de los seminaristas o de los sacerdotes, es la casa común y todos tenemos que cuidarla, apreciarla y valorarla”, comenta David Ernesto López Ramírez, seminarista desde hace 3 años y que decidió vivir su vocación después de terminar de estudiar la carrera de Ingeniería Industrial.

El padre Roberto Estrada Leza, prefecto de estudios desde hace dos años del Seminario y con casi 12 años como sacerdote plática que éste fin de semana necesitan de la comunidad, tanto en oración como de su colaboración económica, “Queremos que nos apoyen, primero, orando; orar por los sacerdotes existentes para que seamos santos; orar por los seminaristas para que terminen su preparación; y pedir a Dios por que más jóvenes descubran su vocación, pues actualmente hay una crisis de vocaciones, nos faltan sacerdotes”.

El Seminario cuenta con una población aproximada de 97 seminaristas en todos los niveles, algunos de ellos de la Diócesis de Nuevo Laredo, Matamoros, Tamaulipas, Piedras Negras, Linares y Cuernavaca, Morelos. Entre ellos hay quienes están a poco tiempo de concluir su formación, como Marco Antonio Hernández González, que en un año terminará sus estudios, “Se siente mucha alegría, tengo el deseo de ya ser sacerdote, la gente que me conoce me lo pide. Es un gusto ya casi alcanzar éste que es uno de los mejores regalos de Dios para mí, mi familia y la iglesia”.

Además de la oración, se le pide a la comunidad de su generosidad para apoyar de forma económica al Seminario. “Este fin de semana, estaremos en las iglesias pidiend la generosidad de la gente, pues son ellos los que ayudan al Seminario, además de los bienhechores que mes a mes nos apoyan con lo que pueden; un peso, 10, 20 son bienvenidos, todo será bien aprovechado”.

La formación de un sacerdote es de un poco más de 9 años en los que se desarrollan en cuatro dimensiones: la humana, la espiritual, la intelectual y la apostólica; se reciben jóvenes en edad de bachillerato y más grandes; un ejemplo es Humberto García Sánchez, quien decidió entrar al Seminario a los 34 años, “yo tengo una vocación adulta, estudié una carrera (Contador Público), la ejercí, pero nunca me alejé de Dios; decidí realizarme profesionalmente porque todavía no era mi momento, pero después de ir a misiones, mi inquietud creció y aunque me costó trabajo dar el sí, cuando di el primer paso, lo demás fue más fácil”.

El padre Roberto exhorta a los jóvenes a descubrir su vocación, “La vocación no nace, se descubre. Dios nos tiene algo preparado a cada uno de nosotros y no debemos tener miedo a ello”. Mientras que José de Jesús Ibarra, seminarista desde hace 6 años, invita a la comunidad a ser parte de esta colecta tan noble “El Seminario es el corazón de la Diócesis, ya que aquí se forman los sacerdotes, hay que conocerlo y apoyarlo”.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb
Comentarios