Deportes
Por
Sergio Cisneros
Publicado el lunes, 31 de agosto del 2009 a las 14:10
Saltillo, Coah.- La historia de Saraperos está ligada a personajes pintorescos que aderezaban el ambiente en las tribunas con sus gritos de apoyo y reclamo a los jugadores por un ponche o un error.
“El Serrucho”, también conocido como “El Porrista Solitario”, fue el primer gran aficionado de los Saraperos desde 1970, aunque siempre entraba al parque una vez iniciado el juego para crear más alboroto con las rechiflas de unos y la aprobación de otros, pues a su sola presencia se atribuían derrotas y triunfos de los locales.
Jesús García Valverde, su nombre, llegaba al parque con matraca, trompeta, silbato, cencerro y una sirena para animar a los jugadores locales y amedrentar a los visitantes. Un sarape con la imagen de Pancho Villa también lo identificaba, lo mismo que sus arengas, pero todo lo hacía con medida, jamás insultaba, y eso lo reconocían propios y extraños.
Su figura, su vestimenta en ocasiones estrafalaria, sus gritos, sus porras rimadas y su desenfado llegaron a ser imprescindibles en cada juego.
“‘El Serrucho’ era un cuate muy entusiasta, gritaba, iba a Monterrey y lo apaleaban entre toda la raza, seguía a Saraperos a todos lados, era buen hombre. Nosotros le dimos entrada, le dábamos un sueldo pequeño porque nunca fallaba a un juego”, recuerda Jorge Torres Casso.
“El primer año no sabíamos quién era, pero antes de la segunda temporada habló conmigo y me dijo que si le podíamos ayudar, que no fallaba a ningún juego”.
Carlos Fuentes Aguirre, cronista de beisbol que firmaba como “Emergente”, calificó a “El Serrucho” como un hombre modesto, surgido del pueblo, con el beisbol en el corazón y en la sangre que no se perdía un juego de los Saraperos.
“Fue el primer gran porrista gritón del Madero que hizo época, que causó sensación y que era muy cobijado, muy querido por todos los aficionados desde los 70 hasta poco antes de fallecer.
“Eran famosas sus arengas rimadas como ‘Gabriel, Gabriel Lugo/Échate un jonrón y te regalo un jugo’, era ese tipo de expresión de hombre sencillo, del pueblo, que quería a sus peloteros. Y en efecto, Lugo bateaba un cuadrangular y ‘El Serrucho’ bajaba con una latita de jugo para regalársela en el dogout y la gente lo ovacionaba. Eran estampas muy añorables de Saraperos”.
También recordó a otro porrista de antaño, Max R. Cedillo, que inventó el grito de batalla “¡Adelante, Potencia Sarapera, adelante!”, para alentar a su querido equipo. “Era su único grito, pero lo repetía 100 veces en el juego”.
Otra frase de época, que ya poco se escucha en el estadio, es aquella de “Sarape, Sarape Sarape, Saraperos al ataque”, surgió de manera espontánea y su creador se perdió en el anonimato de la tribunas, aunque no se descarta que el autor sea “El Serrucho”.
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