Distinguidos invitados viajaron para acompañar a la pareja durante la unión civil que se realizó en el hermoso puerto, recibiendo la bendición nupcial en la iglesia María, Reina de la Paz, para posteriormente presidir elegante recepción en la playa del hotel Gran Mayan.
La pareja contó con la bendición y compañía de sus padres Mario Alberto Ochoa Rivera y María Bertha Salazar de Ochoa, de la ciudad de Saltillo, así como José D. Estrada y Bertha H. de Estrada, de esta ciudad de Piedras Negras.
Inolvidable resultó la noche para todos los asistentes, quienes disfrutaron de espléndidos detalles de los anfitriones y de la exquisita velada expresando a la pareja generosos deseos de eterna dicha y amor durante el camino que desde el 27 de diciembre recorren juntos.
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