Los rezos de los fieles que acuden a la Iglesia de San Juan Nepomuceno fueron sustituidos por las súplicas de las mujeres a las que Claudia Martín dio vida.
El recital inició con una pieza del barroco para luego dar vida a Micaela que, en la ópera de “Carmen”, desea rescatar a su amado.
La soprano, quien lucía un atuendo que encajaba con el estilo del templo, transportó a los asistentes a épocas remotas, interpretando esta vez la plegaria de Desdémona de “Otero” drama que Verdi musicalizó.
Después de invocar una plegaria pucciniana dio voz a Violeta de “La Traviata”, en su mejor interpretación de la noche, y dedicó la pieza “a los que por amor se están consumiendo solos a causa del sida”.
Aunque el público no fue muy numeroso, la soprano se mostró contenta y agradeció la presencia a “los amigos de la ópera”.
Para cerrar la noche, lo que llamó un cover: una versión del “Ave María” de Bach. Así se despidió del público, junto con Rosendo Cárdenas que la acompañó al piano durante toda la
velada.
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