Juan de León Montelongo, director de la clínica, indicó que la época del calor no es un factor que predisponga el aumento de embarazos, en cambio sí lo es la desintegración familiar, sumada a la pobre orientación sexual.
“En realidad el comportamiento de los embarazos en la unidad es uniforme, no se relaciona con la época del año o la temporada, lo que sí te puedo decir es que hay un incremento en la estadística. Normalmente atendemos de 150 a 170 partos al mes, en años anteriores atendíamos 110 o 115”.
De estos números, mencionó que lo preocupante es que cuatro de cada 10 mujeres que acuden a consulta por embarazo son adolescentes, cuyas edades oscilan entre los 13 y los 18 años.
“Hemos tenido casos que desde los 13 años, pocos, pero sí se dan casos, que desde los 13 años ocurre un embarazo motivado por las desintegraciones familiar o que el embarazo sea producto de un abuso; habitualmente es porque la niña tiene un noviecito mayor”, explicó.
“Los criterios acaban de cambiar, el adolescente antes lo identificábamos a partir de los 12 ó 14 años; ahora el criterio es que se considera adolescente desde los 10 años, abarcando hasta los 19. La mayor predisposición ocurre de los 16 a los 19 años”.
Para disminuir los casos, De León Montelongo agregó que se trabaja con el módulo CARA, Centro de Atención Rural Adolescente, que ofrece atención psicológica y orientación a los jóvenes en temas de planificación familiar y salud reproductiva.
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