Por ese motivo Ulises Montoya Reyes, de 30 años de edad, debió regresar a su lugar de origen sin vida y dentro de un féretro.
El ahora occiso trabajaba junto con su hermano Ernesto en Monterrey y ambos se dirigían al ejido del que son originarios; pero el menor de los carnales comenzó a sentirse muy mal.
El mayor de ellos estacionó la camioneta en la que viajaban junto a la estación Gas Total, en el kilómetro 11 de la Carretera Estatal 50, más conocida como Libramiento Carlos Salinas de Gortari, y salió a pedir ayuda.
Cerca del lugar estaba la base de la Policía Operativa del Estado y allí se dirigió Ernesto a pedir auxilio. Sin embargo, cuando oficiales de la corporación acudieron a la unidad vehicular Ulises ya no tenía signos vitales.
Desde el momento en que Ernesto llegó a la comandancia pidiendo ayuda se solicitó la presencia de los socorristas de la Cruz Roja, pero después de revisarlo se dieron cuenta de que Ulises ya había fallecido.
De estos hechos se notificó a la Agencia del Ministerio Público de Ciudad Frontera, que inició las investigaciones.
El hoy occiso tenía problemas con la ingesta de alcohol. De acuerdo a la averiguación de las autoridades, Ulises bebía un litro diario de mezcal y su estado de salud no era bueno.
El médico legista estableció que el individuo falleció de muerte natural en la camioneta, camino a su tierra en Escobedo, Coahuila.
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