Tags: sangre latina, saltillo, lucha libre, hermanos diablo, guerrero negro ii, coahuila
Saltillo.- Una vez más el mechón de cabellos de un heredero del rudo monclovense Guerrero Negro I acabó en la lona de la Arena Pavillón del Norte. Fue otra noche en la cual el triunfo vino a caer en manos del Clan Diablo, representado por Latino.
“Es la segunda vez que los Hermanos Diablo somos mejores. Hoy hubo un perdedor y no fui yo. Quiero que como profesional que eres (Guerrero Negro Jr.), te rapes”, declaró Latino al final de su combate de apuestas, con la rodilla en el suelo y de semblante exhausto tras el combate.
NUEVO TRIUNFO
El menor de los Hermanos Diablo hizo referencia a la cabellera ganada por su hijo, Sangre Latina, sobre Guerrero Negro II, pero ayer logró una hazaña mayor en un gran choque de rudos para demostrar que los enviados del averno dominan en casa.
Desde el inicio de la contienda estelar, los aficionados se dividieron por su gladiador favorito para ganar la apuesta. Guerrero Negro II subió como second de su hermano mayor, y Sangre Latina como el de su padre.
MÁS SABE EL DIABLO…
El mayor pecado del hijo primogénito de Héctor Picasso Ríos, Guerrero Negro I, fue repetir el castigo que le había dado la victoria en la primera caída, con el cual en menos de cinco minutos sometió a Latino, azotándolo con par de pinzas desde el esquinero, y luego lo planchó con tremendo lance hacia el centro del ring para vencerlo por espaldas planas.
El segundo asalto se fue igual de rápido. Esta vez la astucia del menor de los infernales emparejó las condiciones del encuentro. Cuando el Guerrero intentaba un movimiento, Latino aprovechó el impulso del rival y lo noqueó con tremendo suplex para ganarle con la cuenta de rigor.
Sin embargo, para el último capítulo la lucha se tornó en pleito callejero abajo del enlonado; los golpes se dieron entre las gradas y se realizaron algunos cortes en la frente, donde incluso hubo saltos al vacío de los seconds.
Guerrero Negro Jr. tenía a su merced a Latino, le aplicó “La Cavernaria” jalándole los cabellos a su rival, luego lo mandó a la lona desde el esquinero con otras pinzas y cuando iba a repetir el castigo, Latino sacó fuerzas de flaqueza para aplicare una desnucadora.
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