Mérida, Yuc.- Una premonición hizo que Landy Sosa López fuera a ver a su hija, y cuando se la negaron decidió regresar, pero no sola, sino acompañada de su familia, así fue que le entregaron a Ligia Rodríguez Sosa, pero con el rostro y el cuerpo lleno de moretones, mordidas, rasguños, raspones y todo tipo de laceraciones difíciles de saber cómo se las produjeron.

La presunta agresión a una mujer que fue recluida en el Albergue "La Gloria" de Santa Isabel, perteneciente a Kanasín, evidencia los riesgos a los que están expuestas las personas que son atendidas en ese lugar porque no existe una supervisión profesional del trabajo que ahí se realiza, aunque los dirigentes aseguran que tienen el respaldo de psicólogos que trabajan de manera voluntaria.

Ligia asegura que los golpes que tiene en casi la totalidad de su cuerpo fueron producto de los maltratos que ahí recibió durante su estancia de poco más de tres meses; la directora del albergue, Daisy Florinda Batún, afirma que Ligia se los causó en su mayoría y que otros son producto de una pelea que tuvo con tres menores de edad el sábado pasado.

El 5 de febrero pasado internaron a Ligia en ese lugar que le fue recomendado por una persona que se dio cuenta de que ésta había recaído en problemas de alcoholismo y drogadicción; ahí les dijeron que entre las condiciones del proceso de recuperación que llevaban es que no podían ver a la interna en los primeros tres meses de su ingreso, y que iba a estar ahí un año para recuperarse, aunque podían estar en contacto con Daisy -a quien llaman "la madrina"- para que les informe.

A principios de mayo, su hija Marisol y su madre Landy Sosa, hablaron con los encargados del lugar para tratar de ver a la mujer ya que habían transcurrido los tres meses y se iba a celebrar el Día de la Madre, pero se las negaron.

El lunes 16 Landy no aguantó más y fue por ella, pero otra vez recibió una negativa, así que regresó a su casa no sin antes advertirle a Daisy que regresaría para llevársela y no estaría sola esta vez.

Entonces cuando volvieron les entregaron a Ligia, pero sus dos hermanas y su madre se sorprendieron al ver los moretones que eran difícil de ocultar y, aunque le preguntaron quién había sido el responsable de esas lesiones, la interna sólo pidió que la sacaran de ahí. A su lado estaba Joshuo Franco Batún, el hijo de Daisy Batún, a quien le llaman "padrino", el cual la golpeó en el brazo izquierdo, según denunció ante el Ministerio Público.

Su familia asegura que le llevaron despensas por decenas de kilos, refrescos y bocadillos, productos para el aseo personal, pero Ligia afirma que sólo comía sopa de pollo y ayer, en la entrevista, los dirigentes de ese lugar dijeron que el almuerzo sería sopa de pollo.

Ligia asegura que desde que llegó nunca la llamaron por su nombre, era la "vieja loca"; que fue vejada, humillada, obligada a limpiar sus orines porque le negaban usar el baño y le dijeron que iban a prolongar su estancia en ese lugar porque era la que los iba a hacer ricos, porque su familia tiene recursos.

En sus hojas membretadas y en el anuncio que tienen en la pared exterior del local que ocupan, dice que sus servicios son gratuitos, pero pidieron 3 mil pesos a la familia, la cual les entregó mil 500 y quedó en darle la otra mitad al verificar la recuperación de la mujer; el dinero les dijeron era para pagar las terapias psicológicas; sin embargo, Daisy dijo que los psicólogos hacen trabajo voluntario.

Directora, sin ninguna acreditación

Sin acreditar una profesión o cursos para atender a personas con problemas con adicción y/o drogas, Daisy Florinda Batún asegura que no hay queja sobre el proceso de rehabilitación que ahí se realiza en el Albergue "La Gloria" de Santa Isabel, y que lo ocurrido con Ligia Rodríguez es el primer caso.

Aseguró la directora de ese centro que la pelea que Ligia tuvo con dos menores de edad "no fue muy fuerte, pues las separamos. Ella comenzó a agredir a una niña de 14 años, por lo cual las otras tres chicas se metieron a defender a la adolescente". Sin embargo, es la supuesta agresora la que tiene rastros evidentes de violencia, aunque los encargados del lugar insisten que ellos nunca propinan golpes y lo que tiene son resultados de pelea que ocurrió el sábado pasado.

Entrevistada sobre su formación y capacitación que ha tenido para atender ese tipo de problemas, dijo que su experiencia se basa en los problemas que ella misma tuvo con las drogas y el alcohol, aunque hace 26 años que logró controlar sus adicciones y ahora sólo fuma tabaco y toma café. Es madre soltera de cinco hijos, de los cuales sólo uno es menor de edad y vive ahí, en el albergue.

Creó ese albergue hace 13 años, luego de las secuelas que tuvo su hijo Winifred, quien ahora tiene 32 años y hace 15 fue atropellado por un conductor alcoholizadoy drogado. Su vástago cayó en coma, muerte cerebral, aunque logró recuperarse pero le quedaron las secuelas.

Durante la entrevista mostró una hoja en la cual la psicóloga detalló la conducta de Ligia durante casi todos los días que estuvo en ese lugar; el reporte está hecho a mano, con faltas de ortografía y sin una explicación profesional de la psicóloga. Son sólo simples reportes que en la mayoría de los días "caben" en una sola línea de la libreta de anotaciones.