“La maestra se enojaba mucho porque decía que no podía escribir porque le tiembla mucha la mano, además de que no sabía ir al baño solo y que ella no lo iba a estar llevando, que tenía que dejar la escuela”, expresó Íngrid, de 13 años de edad y hermana mayor de Jhonatan, quien junto a sus padres se hace cargo del pequeño.
Vecinos de la colonia Ampliación Tierra y Libertad, Íngrid recordó que Jhonatan y su cuate, Erasmo Xaziel, quien presenta problemas de la vista, fueron inscritos sin problemas al primer año en la escuela Ramiro Cárdenas, de la colonia 21 de Marzo, sin embargo a los pocos días la maestra, a la que identificó como Damaris, les advirtió que Jhonatan tenía que abandonar el plantel educativo.
“Dijo que no lo podía estar cuidando, que lo teníamos que sacar; ella no quería batallar, recuerdo que yo estaba en sexto (año) y a cada rato me sacaban de la clase para que lo llevara al baño, luego mi profesor ya no me dio permiso de salir y la maestra se enojaba mucho, nada más estuvo como un mes en la escuela y ya no lo aceptaron”,
manifestó la jovencita.
En cuanto a su cuate Erasmo Xaziel, al presentar sólo problemas de la vista, pudo quedarse en el salón de clases y continuar su educación, “me siento a mero adelante, porque no veo bien, pero a mí no me sacaron”, expresó Erasmo al ver a su hermano sentado en medio del patio de su casa, pues la deformación en sus huesos no le permite estar de pie.
Después de que a Jhonatan le fue negada la educación en la institución primaria Ramiro Cárdenas, sin que sus directivos o cuerpo docente hiciera un esfuerzo por canalizarlo a una escuela de educación especial o CAM (Centro de Atención Múltiple), sus padres solicitaron ayuda a la asociación civil Cáritas Región Siderúrgica, para que recibiera terapia.
“Sí mejoró mucho con los ejercicios, pero después ya no tuvimos dinero para llevarlo hasta allá y se quedó sin la terapia; Erasmo también necesita atención, pero él sólo de la vista porque está como visco y no ve bien, necesita lentes, pero en la escuela tampoco lo ayudaron”, aseveró Íngrid.
Mientras la jovencita relataba la injusticia de la que fue objeto Jhonatan, éste se entretenía jugando en el patio de la casa, sin embargo para desplazarse tiene que utilizar sus rodillas o en todo caso arrastrarse, dado a que sus piernas no pueden sostenerlo.
“Dijeron que tenía un ligamento que estaba pegado detrás de la rodilla, que no podía estirar las piernas, por eso se arrastra, además de que no habla muy bien”, agregó Íngrid.
Ahora Erasmo Xaziel cursa el tercer grado de primaria, mientras su hermano Jhonatan quedó confinado a su hogar.
“Por falta de recursos ya no lo pudimos llevar a ningún lado, y empezó a perder la movilidad del cuerpo porque ya no tuvo la terapia, él no se queja mucho, pero sí platica con su cuate sobre la escuela, aunque a veces como que no se quiere acordar de eso”, manifestó.
A la distancia Jhonatan se mantiene atento de las declaraciones de su hermana, pero su capacidad para articular palabras no es muy fluida y al parecer la vergüenza hizo presa de él, así que sólo atinó a confirmar la época en que lo sacaron de la escuela.
“Que no podía ir al baño, me sacaron, en primero, mi hermano sí va”, declaraciones breves realizadas por Jhonatan, que al pronunciarlas se ve que le causan dolor o vergüenza, por lo que desvía su mirada y se centra en el juego.
Ya no quiso hablar más, quizá no alcanza a comprender el porqué su hermano tuvo el privilegio de ir a la escuela y él no, o quizá lo entiende demasiado bien y prefiere no tocar el tema, sin embargo su esperanza de que le ayuden a mejorar su situación no desaparece.
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