Durante la homilía, el sacerdote Claudio Longoria destacó que ha llegado el tiempo de afrontar y dar pasos decisivos en el año que empieza de la mano del señor, para poder encontrar la fuente de amor, alegría y paz entre los seres queridos, olvidando egoísmos y ambiciones que sólo provocan divisiones.
“Estamos reunidos con el corazón gozoso y alegre para alabar a nuestro Dios y dar gracias por todo lo que nos dio durante el 2011, despedimos un tiempo muy significativo, para empezar otro que no queremos que sea un tiempo cronológico, sino un año donde demos vida a los años y no años a la vida”, mencionó.
El presbítero refirió que también es el tiempo de aprovechar para agradecer a aquellas personas que con su manera de ser apoyaron para ser mejores seres humanos, a las personas que probablemente causaron sufrimientos en sus corazones, pero con ello hicieron que pudieran aprender de los errores.
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