Su situación económica es precaria, pues no sólo el jefe de la familia, Pedro Lira, se ha quedado sin trabajo, sino que la zozobra de que su patrimonio les sea arrancado al ser víctimas de fraude pesa sobre los vecinos de la colonia Las Esperanzas, antes Policarpo Cárdenas.
“En esta época sólo a gritos y sombrerazos consigues algo para comer, la vida está difícil pero intentamos seguir adelante, mi esposo trabaja en la obra, pero con este clima las obras siempre se detienen y el poquito dinero que recibíamos ya no llega”, expresó con evidente congoja María Luisa Guajardo, esposa de don Pedro.
Cargando a su pequeña nieta Sugey, de apenas siete meses de nacida, doña María Luisa cede el paso a este matutino a su casa, un pequeño cuartito en donde descansan apenas dos camas, una estufa, un ropero y una mesa entre otros pequeños muebles, todos en evidente deterioro.
“Estamos batallando mucho, con esfuerzos pagamos este terrenito pero ahora nos salen con que a quien le pagamos no era el dueño, y pues entre todos se está tratando de negociar con la verdadera dueña para que no nos saque”, relató la mujer, quien se esforzaba por proteger del frío a su pequeña nieta.
Sin embargo, la manera en que tratan de mantener el calor en su hogar no es la más adecuada por el peligro que representa, ya que dentro de estas cuatro paredes de lámina y cartón se encuentra una vasija de metal que hace las veces de brasero.
Aunque hay que reconocer que en estas condiciones de marginación, esta opción es casi la única que tiene la gente para mitigar el frío.
María Luisa alzó la voz a las autoridades para que les ayuden a resolver el fraude del que fueron objeto, pues sin la escrituración no pueden solicitar la instalación de los servicios públicos básicos.
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