“Santísima Muerte, hermosa Niña Blanca, queremos pedirte de todo corazón, que destruyas o rompas todo hechizo, encantamiento y oscuridad que se presente en nuestra persona, en nuestra casa, trabajo y camino”, resonaban las voces de los devotos bajo el cobijo de la noche y la intensidad de numerosas velas e inciensos.
Blandiendo la espada de la fe representada en la guadaña que ostentan sus huesudas manos, los creyentes comenzaron el rosario en honor a la Santa Muerte como dicta su tradición.
Numerosos papelitos blancos fueron depositados en la caja de madera dispuesta bajo sus pies, orando por la prosperidad, deseando un mundo sin violencia.
Al finalizar los rezos la fiesta se hizo latente en el domicilio ubicado en la colonia Obrera Sur Segundo Sector, los mariachis entonaron sus gargantas y nacieron “Las Mañanitas” como preámbulo a un festejo, que para los devotos de la “Niña Blanca” se dispersa los 365 días del año en agradecimiento por los milagros que aseguran concede.
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