Los hechos se registraron alrededor de las cinco de la mañana de ayer a un lado del bulevar San Buena, casi en los límites con Frontera, de acuerdo con el parte
informativo de Seguridad Pública de Monclova.
Las autoridades informaron que en la trágica volcadura perdieron la vida Noé Misael Torres González, de 18 años y Juan Roberto García Moreno, de 20, vecinos de la Privada Sierrita 103 y calle Azul 110, ambos domicilio ubicados en la colonia La Sierrita, en Frontera.
Asimismo, se informó que resultó gravemente lesionado Silvestre Ismael Morales Contreras, de 17 años y con domicilio en la calle Margarito Villanueva 22 de la colonia Occidental de Frontera, quien al parecer iba al volante de la camioneta GMC Jimmy que volcó y luego fue aplastada por la enorme placa de concreto.
Los infortunados jóvenes circulaban por el bulevar San Buena con dirección de oriente a poniente a bordo de la camioneta cerrada de color verde con gris modelo 1997. Al parecer regresaban a sus hogares después de convivir en una discoteca ubicada en el centro de Monclova, pero se desplazaban a exceso de velocidad y eso provocó que el conductor perdiera el control del volante al tomar una prolongada curva.
Por ese motivo, la camioneta abandonó la carpeta asfáltica y a toda velocidad se estrelló contra un poste y terminó por derrumbar el volado de concreto de un restaurante que momentos después cayó sobre la unidad.
SE PERDIÓ TIEMPO
Paramédicos de Cruz Roja acudieron a brindar los primeros auxilios a los lesionados.
Sin embargo, falló su equipo de rescate urbano y eso provocó que las labores de los rescatistas se prolongaran.
Momentos después se presentaron los socorristas de la Central de Bomberos de Monclova y rescataron los cuerpos de Noé Misael y Juan Roberto, pero para entonces ya habían fallecido.
Los socorristas le brindaron la atención prehospitalaria a Silvestre Ismael y posteriormente lo condujeron a la sala de Urgencias del Hospital General Amparo Pape de Benavides, donde su estado de salud fue reportado como grave.
Mientras tanto, el agente del MP, Silverio Garza Briseño, dio fe de los decesos y ordenó que los cuerpos sin vida fueran llevados a una agencia funeraria de la localidad, donde se les practicarían la necropsia de ley.
El médico legista estableció que los jóvenes sufrieron graves heridas en la volcadura, pero lo que los mató fue el ser aplastados por la pesada loza de concreto que le cayó encima al vehículo cuando aparentemente intentaban salir de la unidad.
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