El infortunado jornalero que en vida respondía al nombre de Pedro Camero García, aún no se reponía de las lesiones que sufrió por la brutal golpiza que hace trece días le dieron tres sujetos con los que mantenía viejas rencillas, uno de ellos identificado por él ante las autoridades como “El Chilango”.
Seguridad Pública Municipal informó que los trágicos hechos se registraron alrededor de las cuatro y media de la mañana de ayer, cuando los vecinos de la colonia 21 de Marzo reportaron que un jacal se estaba incendiando, y que al parecer había personas en el interior.
Oficiales de la Policía Preventiva y elementos de la Central de Bomberos, así como socorristas de diferentes cuerpos de rescate acudieron de inmediato al domicilio marcado con el número 1109 de la calle 40 para brindar los auxilios necesarios.
Rápidamente, los bomberos iniciaron una desesperada lucha contra las llamas, pues los vecinos aseguraban que en el interior se encontraba Pedro Camero, quien es conocido en el ámbito policíaco debido a que con frecuencia era llevado a la cárcel municipal por incurrir en diversas faltas administrativas.
Después de maniobrar por varios minutos, los tragahumo lograron controlar la situación y extinguieron las llamas por completo, aunque el jacal quedó reducido a cenizas.
Algunos habitantes de la colonia dijeron a las autoridades que alcanzaron a escuchar los gritos desgarradores de Pedro pidiendo auxilio, y al buscar entre las cenizas encontraron los restos de quien en vida se desempeñaba lavando carros cerca del primer cuadro de la ciudad.
Las primeras investigaciones revelaron que Camero García estaba dormido al momento en el que se inició el incendio, y cuando fue despertado por el calor de las llamas y la espesa cortina de humo ya era demasiado tarde, por lo que no pudo escapar.
Las autoridades creen que es muy probable que Pedro estuviera bajo los efectos del alcohol, como era su costumbre, y al no estar en sus cinco sentidos le fue más difícil salir del jacal.
Cabe mencionar que el pasado martes 8 de febrero, Pedro llegó hasta las instalaciones del Servicio Médico Forense para que el médico legista lo revisara, ya que presentaba lesiones en la mayor parte del cuerpo debido a que fue salvajemente golpeado por tres sujetos.
Ese mismo día en el que interpuso su denuncia en contra de quien resulte responsable, reconoció a uno de sus agresores con el apodo de “El Chilango”, que junto con dos individuos le pegaron con piedras, palos y hasta con un tubo con el que golpearon en la cabeza en repetidas ocasiones hasta dejarlo tirado en la calle, inconsciente.
Momentos después se presentó el agente del Ministerio Público acompañado del personal de Servicios Periciales para tomar conocimiento de lo sucedido.
Enseguida el representante social ordenó que los restos fueran llevados a una agencia funeraria de la localidad, donde se le practicaría la necropsia de ley.
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