El padre Martínez recordó a la congregación de la Parroquia Santiago Apóstol que el Domingo de Ramos marca el inicio de la Semana Santa, período en el que todos los fieles bautizados se preparan de diversas formas para vivir los misterios más grandes de la fe católica, como la crucifixión y resurrección de Jesús.
“La humanidad reduce el amor a un sentimiento de condición”, expresó el clérigo en el sermón dominical. “Decimos, ‘amo a los que me aman’ o ‘hago el bien a quien me hace el bien’. Pero la grandeza del amor reside en la entrega, como en la muerte de Jesús”.
Cabe recordar que con el Domingo de Ramos los católicos recuerdan la entrada triunfal de Cristo a la ciudad de Jerusalén, entre una multitud que lo reconoció como el Hijo de Dios.
En esta fecha se recuerdan la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, dando lectura al pasaje de la Pasión según San Mateo.
En la Pasión se relata la última cena que Jesús compartió con sus discípulos, la traición de Judas Iscariote al entregar a su maestro para ser crucificado, su juicio y sentencia sobre Barrabás y su recorrido final hacia el calvario.
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