Fue durante la homilía celebrada ayer en punto de las 12:00 del mediodía, que los católicos se congregaron en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, para honrar el 480 aniversario de la aparición de la Santísima Madre a Juan Diego en el cerro del Tepeyac.
El gozo de un pueblo por celebrar a su Morenita rebasó cualquier contratiempo climático, y sin importar la gélida brisa que se estacionó en la ciudad desde hace días, los creyentes se reunieron a sus pies para dar muestra de la gran fe que mantiene perenne la llama de la devoción hacia la Guadalupana.
“Ejemplo de madre, esposa e hija de Dios que fue prudente, comprometida, responsable, generosa; bondades que deben recrearse en todas las mujeres, en la sociedad en general, para contribuir a la edificación de un mundo en donde la tolerancia, la justicia y la paz predominen”, sentenció el presbítero José David García Rosales durante la misa.
“Descubramos su ternura, delicadeza y amor a sus hijos, para así recrearla con intensidad en nuestros semejantes.
Ella a sido testigo del gozo y tristeza de su pueblo, por eso toma entre sus manos a sus hijos para sacarlos adelante de la pobreza, las injusticias y necesidades. Al igual que ella no seamos espectadores, sino partícipes, protagonistas para cambiar nuestro destino”, manifestó el párroco.
De igual forma convocó a los feligreses a hacer de su hogar y ciudad un “Tepeyac” en donde reine la armonía y justicia “vivimos una realidad que nos lacera bajo el yugo de la violencia, encontremos en María el camino anunciador de la salvación que nos otorga Dios Nuestro Señor”, finalizó el presbítero.
La algarabía y devoción que se vivió durante los 46 días de rosarios, se desbocó en la emotiva ceremonia, en donde desde temprano los matlachines daban muestra de su destreza en la danza, pues como bien dicen quien canta o danza, reza dos veces.
“Danza Azteca Guadalupana lleva unos 60 años danzando a la Virgen, la mayoría entramos por mandas que hicimos a nuestra virgencita, pero la tradición y gusto va engrandeciéndola, ahora nuestros hijos y nietos siguen nuestro ejemplo”, afirmó don Cruz Manuel Rodríguez Aguilar, quien lleva 42 años en esta agrupación.
Fue así como entre cantos, plegarias, mandas, la vivacidad de rosas rojas, blancas y amarillas, así como el corazón de un pueblo latiendo con fuerza, sumó un festejo más a su Morenita del Tepeyac.
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