El fuerte choque se registró alrededor de las diez y media de la noche del martes en el crucero que foman la avenida Constitución y la calle Jiménez de El Pueblo.
En ese sitio se presentaron momentos después los socorristas de Águilas Doradas para brindarle los primeros auxilios a los lesionados, quienes fueron identificados como Ana Fabiola Zapata Rodríguez, de 20 años y su hijo Bryan, de 8 años, ambos con domicilio en la calle Azucenas 100 de la colonia Las Flores.
Madre e hijo viajaban a bordo de un automóvil de procedencia extranjera Ford Taurus en color blanco y modelo 1997, el cual era conducido Vicente Carlos Rodríguez Martínez, de 20 años.
La familia Rodríguez Zapata se desplazaba por la calle Jiménez al parecer con dirección a su casa, pero al llegar al cruce con avenida Constitución les salió al paso una camioneta Jeep Grand Cherokee de color verde que se estrelló contra el costado derecho del Taurus, que salió proyectado y chocó de lado contra el poste metálico de una lámpara del alumbrado público.
Los policías procedieron con la detención del alcoholizado conductor, identificado como Mario Alberto Siller Martínez, de 51 años y domiciliado en la colonia Los Noventas, quien salió bien ebrio de la “posadita” que les hizo el Sindicato Minero y para variar no hizo el alto al circular sobre Constitución con rumbo al norte.
LLEVABA CENA Y CHOCA CON TAXI
Después de chocar contra la parte trasera de un taxi, un obrero de la Sección 147 trató de darse a la fuga para evadir responsabilidades, pero los elementos de Tránsito Municipal lo atraparon unas cuadras más adelante y lo remitieron a la Comandancia de Policía.
El cafre fue identificado como Luis Alberto Ceniceros Morales, quien vive en la calle Pino 118 de la colonia Del Río, informó Seguridad Pública.
Al parecer el inculpado tenía prisa por ir a dejarle la cena a los obreros de la Sección 147 que estaban celebrando su posada en un bar que se localiza en la avenida Constitución.
La misión del chofer de la camioneta cerrada Ford Explorer de color guinda y modelo 1998 era llegar a un establecimiento ubicado en el cruce con la calle Allende, donde entregaría los sagrados alimentos a sus compañeros que estaban en pleno festejo.
En ese momento llegó al bar Jesús Rodríguez Rodríguez, chofer de un Nissan Tsuru en color amarillo de la línea Piolines, quien llevaba como pasajero a un obrero que asistiría al festejo.
Federico, el lavacoches que tiene su base de labores en ese lugar, le ofreció al taxista sus servicios y éste se estacionó para que le dieran a su vehículo una “manita de gato”, pero de pronto llegó Ceniceros Morales y se estrelló de manera violenta contra el auto de alquiler.
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