Monclova, Coah.-La crisis obligó a Santa Clós a mudar su taller de fabricación de juguetes a las "pulgas", en donde centenares de padres de familia recorrieron las calles plagadas de puestos en busca del tan ansiado regalo para sus hijos.

"La intención es lo que cuenta, y pues ahorita no hay de otra, la situación está muy dura", manifestó Joel Vargas, uno de los tantos ciudadanos que se sumaron a las "compras de pánico" navideñas, aunque su presupuesto no sea mucho.

Y es que la ilusión de los más pequeños por recibir un juguete la madrugada del 25 de diciembre, impulsa a sus progenitores a realizar el máximo esfuerzo por cumplir este sueño.

"Ahorita todo está muy caro, por más pequeños que sean los juguetes cuestan mucho, hasta aquí (en las pulgas) la piensas para comprar algo, más en las tiendas; pero pues es la ilusión de los niños, nosotros estábamos igual a su edad", comentó doña Josefina Mata, quien en compañía de su hija y nietos, repasaba una y otra vez las tarimas de los puestos ambulantes en busca de un obsequio que no extralimite su presupuesto.

Al igual que estos personajes, la preocupación por cumplir el deseo de los menores de edad en la celebración decembrina desata cierto estrés en el resto de los compradores, el cual se incrementa al paso de las horas y el recorrer de puestos.

"Por más que le buscas, no encuentras, sí hay juguetes bonitos pero caros, es cuestión de buscar y buscar; andamos desde la mañana y con este frío, pero pues el tiempo se nos acaba", refirió un padre de familia, quien prefirió omitir su nombre.

Así transcurre la mañana, las horas pasan, el tiempo apremia y aunque el dinero no es mucho, los padres de familia se dan la habilidad para 'extender' el presupuesto lo más que se puede, y con un poco de aquí y otro de allá, adquieren lo necesario.

Pero no sólo los juguetes para los infantes es prioridad en esta época, pues la vanidad llama, y aunque sea ropa de segundo uso, las personas gustan de vestir lo mejor que se puede en la celebración navideña, así que estos puestos también son de los más concurridos.

Las personas se aglomeran, en sus manos descansan varias bolsas de plástico cargadas de juguetes, accesorios o ropa, por mencionar algunos, también hay quienes disfrutan de una rica comida y un buen café, pues aunque el clima se mantenga en extremo fresco, nada los detiene en su afán de adquirir lo necesario para el festejo.
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