Presurosos por compartir, venerar y agradecer por los milagros de quien aseguran fue el personaje más parecido a Jesús dentro de la historia de la cristiandad, por su gran capacidad de reconciliación y humildad, los católicos desgarraban sus gargantas para ofrendar las tradicionales Mañanitas a su querido Santo en la iglesia enclavada en el sector más antiguo de Monclova, El Pueblo.
A cada nota emitida, acompañada por el vibrar de guitarras, trompetas, contrabajo y violines, el alba era azuzado, como reclamando su presencia en señal de alumbramiento de fe, aquel sentimiento que mueve montañas y que sin importar la zozobra del ser humano, renace como el ave fénix para brindar nueva esperanza.
Y a pesar de que la concurrencia no fue tan numerosa como en años anteriores, una tras otra vibraban las canciones en honor de San Francisco de Asís, conocido como el santo que intercede entre Dios en caso de enfermedad y protector de los animales.
Llegadas las 7:00 de la mañana, el canto cesó para dar paso a la primera misa del día, donde intervino la orden Franciscana Seglar, quien invitó a los fieles a rescatar la esencia de este Santo y depositarla así en los corazones de cada uno.
Los minutos transcurrían y las ofrendas florales, ya fuera para solicitar algún milagro o en agradecimiento del mismo, eran depositadas en el altar ante la figura que reposa en lo más alto del retablo, y que embellece la iglesia y que da nombre a la misma, San Francisco de Asís.
“Yo le pido por la salud de mi familia y en verdad concede milagros”, expresó doña Bertha, una de las tantas fieles que daban testigo de las proezas asociadas a este santo, “mi hija sufrió dos infartos y le pedí por ella -prosiguió la mujer de 66 años, a quien las lágrimas ya habían inundado su rostrocómo no voy a creer en él, si aún la tengo conmigo”, afirmó.
La celebración de las fiestas patronales que iniciaran el 25 de septiembre y culminaran el día de ayer, se encaminaron a una fiesta popular, pero sin perder su verdadero significado, vivir en plenitud consigo mismo y para los demás.
Al cabo de la primera eucaristía, así como en las dos misas programadas a las 10:00 de la mañana y 7:00 de la tarde, los congregados tuvieron la oportunidad de compartir la tradicional entrega de pan.
Alimento que según se relata, cuando el creador de las Órdenes Franciscana y Las Clarisas, viajaba a Roma, comían un rico preparado elaborado por una familia que regalaba pan a los necesitados, conocida como los Frangipani (los reparte pan), convirtiéndose en uno de sus alimentos favoritos de San Francisco de Asís, quien adoptó la tradición de repartir pan, y aunque no existe un documento oficial que sirva para ubicar la certeza de este hecho, aún así la tradición se mantiene.
A los tres festejos de la eucaristía se agregó la participación de tres grupos de danza, mejor conocidos como matachines, quienes por espacio de tres horas, de 3:00 a 6:00 de la tarde, rindieron tributo y pidieron por el bienestar de sus semejantes mediante cada uno de sus pasos alentados por el resonar de un tamborilero.
Como ya es una tradición, a la fiesta patronal se sumó la carrera pedestre en las categorías infantil, femenil y varonil, y para finalizar se llevó a cabo la coronación de la reina de la parroquia, en medio de un festival artístico que inundó las arterias cercanas a la parroquia de algarabía, devoción y un llamado a derrocar el ‘divorcio de fe’ que aún prevalece entre miles de católicos y las enseñanzas de Dios.
“De los 32 mil habitantes que tenemos en jurisdicción parroquial sólo unos 2 mil 500 acuden a misa, y eso sólo los domingos, ¿las demás personas que se dicen católicos dónde están?” dijo Fray Guillermo Ruelas.
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