Nadadores, Coah.- Dicen que recordar es vivir, pero para las víctimas del huracán Alex, es preferible sepultar en lo más profundo de su memoria aquel trágico 2 de julio de 2010, día en que la fuerza de la naturaleza desgarró su tranquilidad y evaporó su patrimonio.

Un año ha transcurrido desde que el fenómeno natural ahogó literalmente a los ejidos San José del Águila y Las Flores, pero sus habitantes continúan navegando en las profundidades de un mar de terror, mismo que vuelve a resurgir con todo su ímpetu ante la más mínima amenaza de lluvia.

"Fue cosa de Dios" expresó el pequeño Daniel, de tan sólo 9 años de edad, al recordar la creciente del Río Nadadores, pero al volver su vista al cielo y contemplar los cerrados nubarrones, al sentir las primeras gotas de lluvia sobre su cabeza, agregó "pero que se vaya este huracán, que ya no llegué" suplicó con un marcado miedo al ver que 'Arlene' se acerca.

Al igual que este menor de edad, son muchas las personas, sin distingo de edad, las que se someten a un estrés inevitable al sentir que la desgracias se cierne nuevamente sobre su humanidad.

Pues a pesar de saber que el campo requiere de la precipitación pluvial para subsistir, la sombra implacable de las torrenciales lluvias no les permite conciliar el sueño.

"De vez en cuando cierro los ojos y veo el agua llegando a la casa, me despierto y sigo viendo el montonal de agua; es muy feo vivir con miedo" sentenció doña Lupita.

La reconstrucción material tampoco se ha concretado al cien por ciento, pues a pesar del esfuerzo de las autoridades y los habitantes de estas comunas rurales, los estragos de "Alex" continúan visibles en las calles, casas, enseres domésticos, pero sobre todo en el alma.
Comparte ese artículo: Facebook Favicon Facebook Google Bookmarks Favicon Google Bookmarks Twitter Favicon Twitter YahooMyWeb Favicon YahooMyWeb
Comentarios