Y es que el letrista e investigador enfatiza que cada mexicano tendrá que hacer al país un regalo de acuerdo a sus posibilidades.
“Es como en las fiestas, cada quien tiene que hacer un regalo de acuerdo a sus posibilidades, yo creo que un muchacho que estudia en la secundaria, su regalo para México tendría que ser estudiar… estudiar un poco de historia”, subraya el también filósofo en entrevista.
“Para la mayoría de nosotros será el cumplimiento de nuestro deber, pues es lo que necesita este país”, agrega.
Zagal resalta que si cada quien hace lo que debe hacer, seguro México saldrá adelante.
“Si nos estacionamos donde se debe estacionarse, si pagamos los impuestos que hay que pagar, si estudiamos y cumplimos, estoy seguro que esto funcionaría mucho mejor”, indica.
“Yo creo que el mejor regalo es el cumplimiento de nuestro deber y como el deber de cada uno es distinto, el regalo que cada uno de nosotros le podamos dar al país será distinto”, añade.
A unos días de cumplirse 200 años de Independencia, el escritor subraya que la historia no sólo es una colección de antigüedades, ya que ésta debe verse como una plataforma para catapultarnos al futuro.
“Antiguamente los bufones y la corte tenían ese papel de que a través del humor revelaban la historia, decían a veces cosas que la gente no se atrevía a decir”, señala.
“Creo que el humor es un ejercicio de conocimiento y autoconocimiento, a veces los chistes nos permiten conocernos a nosotros mismos”, indica.
La cena del
Bicentenario
Al hablar de humor, el escritor indica que es precisamente lo que plasmó en su obra: “La cena del Bicentenario”, una novela que es una parodia de la historia de México.
Las intrigas entre grandes personajes de la historia muestra una realidad irónica en la novela, dado que Zagal a manera de ficción, pero dejando ver un poco de esa verdad, realiza su obra.
La novela trata de una cena convocada por Maximiliano y Carlota para celebrar en el Castillo de Chapultepec el 16 de septiembre de 2010 el Bicentenario de la Independencia de México.
Entre los invitados se encuentran Hidalgo, Iturbide, Zapata y Juárez, quienes hacen un intercambio de ideas y de proyectos de país a 200 años de la Independencia.
Sin embargo, la cena se convierte en una escena de intrigas, terminando con un asesinato, donde a través de la investigación policiaca se va revelando la agenda oculta de cada uno de estos grandes personajes de la historia de México.
“Pasa lo que tiene que pasar cuando se juntan tantos personajes... termina habiendo un asesinato entre ellos, entre chiste y chiste se van soltando verdades, se van mostrando los grises, los negros y blancos de cada personaje”, dice.
Por lo tanto, indica que en su novela se presentan ironías como el que Maximiliano, siendo extranjero, le gustaba vestir de charro mexicano y Juárez siendo de una comunidad indígena de Oaxaca, vestía con telas y marcas europeas muy caras.
“Todo el libro es una metáfora en donde tomo ‘retazos’ de la historia y los acomodo de una manera distinta, algunos de los bloques son verdaderos dentro de la novela ”, indica el escritor.
Y es que Zagal resalta que si bien hay historiadores muy buenos y que hacen trabajos magníficos, hace falta que alguien vaya más allá del catecismo cultural.
“Creo que con todas las celebraciones, toda la literatura seria es bienvenida, pero también hace falta este tono festivo de que voy a reírme y tratar de hacer reír a la gente”, apunta.
Esto, resalta el escritor Héctor Zagal, “hace reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos y podemos ser”.
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