El centro deportivo que se localiza en el cruce de Felipe Berriozábal y Quintana Roo en la colonia Guayulera, también es utilizado como refugio por un grupo de ebrios conocidos en ese sector.
Pero esta vez ya todos se habían retirado desde temprana hora y sólo estaba uno de ellos, junto a la malla de alambre, en medio de los árboles que adornan la cancha de basquetbol.
Gerardo Molina, trabajador del Municipio y encargado de las labores de limpieza en esa área, trató de despertar al hombre de aproximadamente de 60 años, de cabello escaso y blanco.
Al no obtener respuesta llamó a los paramédicos del cuerpo de Bomberos de la Estación Poniente ubicada a espaldas de este sitio, quienes acudieron sólo para confirmar que el desconocido había dejado de existir.
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