Mientras que en la puerta de la casa, estaba Santiago Alonso García Macías de 46 años, hijo del herido, quien manifestó que nunca le puso una mano encima al hombre que le dio la vida, asegurando que se corto al rasurarse.
El hombre de la tercera edad quien dijo ser pensionado, aseguró que no estaba dormido y de pronto apareció su vástago enfurecido, quien lo amenazó e incluso lo golpeo.
Los “héroes anónimos” aseguraron que el traslado sería primordialmente por lo afectado emocionalmente que se encontraba, Don Santiago, quien se encontraba en estado de ebriedad.
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