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Venezuela.- El secuestro express, que consiste en retener y liberar a las personas en un plazo corto, previo pago de un rescate, es una actividad cotidiana en la capital venezolana, donde ocurren 5 por día
El embajador de México en Caracas, Carlos Pujalte Piñeiro, fue plagiado en la madrugada del 29 de enero junto a su esposa. Tras pagar una suma de dinero que aún no ha sido informada ni por las autoridades locales ni por la sede diplomática que representa, el calvario terminó para ambos cuando fueron liberados sanos y salvos. Pero sus captores siguen en libertad.
Afortunadamente, el caso de Piñeiro tuvo un final más positivo que el que le tocó vivir en noviembre al cónsul chileno en la capital venezolana. Juan Carlos Fernández fue asaltado cuando salía de un hotel. Durante su cautiverio de más de dos horas, fue amenazado, sufrió una golpiza y recibió un disparo de arma de fuego.
Los secuestros express son uno de los delitos más comunes en esa ciudad, que en la última década ha sufrido un notorio incremento de la inseguridad y la violencia. Esa modalidad es la que los delincuentes eligen para cuatro de los cinco raptos diarios que allí se cometen, según las estimaciones del Observatorio Venezolano de Violencia, que lleva la cuenta a falta de datos oficiales del Gobierno.
Los expertos señalan que se trata de un delito muy común debido a que es muy lucrativo y sus autores suelen quedar impunes. De hecho, en varias oportunidades se ha denunciado que esas bandas operan con la complicidad de la policía.
"En el 90% de los casos, los delincuentes escogen a su víctima por el vehículo que conduce y la zona en que se está desplazando, es decir, en función de su poder adquisitivo potencial", explicó en noviembre el abogado criminalista Fermín Mármol, a propósito del plagio del beisbolista Wilson Ramos, catcher de los Nacionales de Washington de las Grandes Ligas, caso que conmocionó al país. Su descripción, sin embargo, podría referirse a las situaciones que han sufrido Piñero y Fernández: ambos fueron interceptados en lugares acomodados de la ciudad.
Desde su columna en el diario venezolano El Universal y su sitio personal, el periodista de investigación Nelson Bocaranda Sardi ha dado cuenta de al menos siete hechos de inseguridad contra diplomáticos en el último año y medio. Además de los mencionados, fueron víctimas de secuestros resueltos en menos de 24 horas un agregado militar de Bolivia y el hijo del embajador de Vietnam; a otro representante diplomático de la delegación mexicana, así como otro de Reino Unido, les fueron robados sus automóviles. Y la residencia del embajador griego fue asaltada en 2010.
Embajadas, consulados y residencias de diplomáticos en Caracas eran custodiadas hasta abril por una delegación especial de la Policía Metropolitana local. Pero esa división fue desmantelada con la creación de la nueva Policía Nacional. Las quejas ante el Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano aún no han logrado resultados.
La Cancillería consideró, durante un tiempo, la creación de un cuerpo de seguridad especial para atender a los diplomáticos, que se ven obligados a desplazarse en caravanas y contratar seguridad privada. Pero la idea no se materializó por falta de presupuesto. Mientras tanto, desde el Gobierno de Hugo Chávez insisten en minimizar el impacto de la violencia en el país y acusan a los medios de comunicación de fomentar una "sensación" de inseguridad para crear descontento.
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