El tema “Dónde Está la Vida” surgió victorioso, solemne y al mismo tiempo emotivo. Sus ojos brillaban tanto como sus composiciones. La velada había iniciado exitosa, intensa.
La presencia de Pancho era para celebrar la inauguración del Centro Cultural Universitario, Campus Arteaga, de la Universidad Autónoma de Coahuila.
Así llegaron las primeras piezas musicales que retumbaron en el edificio y envolvieron a los presentes con el carisma y talento del cantautor.
El cantante bromeó sobre algunas de sus composiciones, contó anécdotas sobre sus amoríos en Cuba y sobre alguna novia mexicana. Entonces interpretó “Qué Hago Contigo”. El público reía ante las ocurrencias del artista. Pero él tenía la capacidad de silenciar a su público, emocionarlo, enternecerlo, para luego obtener sonrisas de sus espectadores.
La energía de Pancho era contagiosa. Parecía que en ese auditorio no había otra cosa más que el cantante bailando junto a los músicos, disfrutando cada melodía, cada palabra. Así transcurrió “Todo es Un Misterio” y otras canciones.
Pero fue con “Remolino” cuando Céspedes soltó su energía y buen humor. Entre saltos y bailes, hizo brotar su espíritu libre.
Vive con amor
Antes del concierto, Céspedes ofreció una rueda de prensa en la que habló sobre su vocación de músico y algunos proyectos en puerta.
“Si alguien se va soñando me voy a ir soñando yo”, expresó. Sobre la situación de inseguridad que se vive en México, el compositor comentó que ahora tiene mucho trabajo y que de eso se alimenta su espíritu.
“Lo que yo le pido a Dios todos los días, más que me salve a mí, que salve a este país que amo con la vida, lo sufro y lo disfruto según la circunstancia. Yo tengo un pensamiento muy positivo y creo que se va a aliviar la vida dentro de muy pronto. Con el amor se logra todo, se rompen todas las barreras. La música y el amor pueden cambiar al mundo, lo ha cambiado. El mundo sin música y sin arte sería una cosa muy triste”, aseguró.
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