La llevó a vivir a la casa número 1637 de la avenida París de la colonia Altamira, donde una vez instalados le pidió que lo apoyara económicamente.
La Policía Municipal informó que de acuerdo a la víctima, el proxeneta le indicó que debía trabajar en un bar, pero ella se negó, entonces la golpeó, pero después por temor a sufrir las mismas vejaciones aceptó a hacer lo que quisiera.
Pero ella aprovechó para salirse de la vivienda y corrió a pedir ayuda a un taxista, quien la llevó hasta unas oficinas del Ayuntamiento, donde policías fueron enterados del caso.
Al acudir a la casa, se encontraron a otra jovencita de 19 años, quien comentó que tenía un día de haber llegado de un estado del Sur del país, pues Jonathan Vargas a quien tenía unos 45 días de conocer, le ofreció empleo y que iba a ganar bien como prostituta y que él la protegería.
Al sujeto claro no lo encontraron, motivo por el cual se turnó el caso para su investigación a la Procuraduría General de Justicia del Estado.
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