En lo que fue una ceremonia llena de solemnidad, los futuros sacerdotes fueron aceptados formalmente en el seminario, después de haber concluido su primer semestre.
Por su parte, Alonso Gerardo reconoció la entrega de los seminaristas, ya que recordó que en la época actual es difícil que cualquier persona consagre a Cristo toda su vida.
“Estamos muy contentos por esta cosecha vocacional porque hoy, con mucha alegría, vivimos la imposición de sotanas a estos jóvenes que entraron al seminario desde el mes de agosto y que hoy ya son aceptados de manera formal”, comentó.
“Primeramente hay que felicitar a los muchachos porque no es fácil que en este tiempo la juventud opte por los valores de Cristo y eso es algo muy significativo”, subrayó.
Asimismo el obispo extendió la congratulación a las familias de los seminaristas, ya que aseguró que para ningún padre o madre resulta sencillo el hecho de comprender que la vocación de un hijo es seguir a Cristo como sacerdote.
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