El domingo seis de marzo parece cercano, en estas páginas se daba a conocer el inicio de un proyecto con corazón que nació para ayudar.
A través de la iniciativa “Tejiendo Vidas con Esperanza” un grupo de damas voluntarias de esta ciudad, se sumaba a la titánica labor del Grupo de Apoyo a Personas con Cáncer, tratando de llevar consuelo y bienestar a pacientes con la enfermedad.
Así surgió el primer proyecto en favor de José Domingo Salazar Villaseñor, un joven de 22, a quien dos años atrás, se le detectó un tumor cerebral.
Por los siguientes tres domingos, lo que parecía casi imposible, se convirtió en una realidad, personas altruistas se condolieron con el caso de Pepe, como le llamaban y en el lapso de un mes, él y su familia vieron cristalizado un sueño, mejorar sus condiciones de vida durante su convalecencia.
Ese gesto solidario se quedó grabado en la memoria de Pepe y, especialmente de su madre, Elizabeth Villaseñor.
Este lunes 31 de octubre a las 12:00 horas del día, Pepe entregó su alma al Señor. 20 minutos antes de su último suspiro y con el cansancio que lo embargó por meses, pudo expresarle a su mamá su último deseo: “Mamá dile a Dios que ya me lleve”.
“Él sabía que siempre estaba dispuesta a hacer todo lo que me pidiera, le dije al Señor: Llévatelo, y así lo hizo”, expresó.
Aunque Pepe se ha ido físicamente, el recuerdo de un niño alegre y un joven lleno de sueños queda indeleble entre sus seres queridos.
Sus hermanas Verónica y Pamela, se quedan con el mejor ejemplo de su hermano, su fortaleza y su bondad. Su mamá, con la imagen de un hijo fuerte, un hijo bueno que soportó el dolor hasta el final y nunca se quejó.
Pepe soportó calladamente su enfermedad, sin renegar, no quería pedirme algo por no molestar, se fue agradecido con todas las personas que lo ayudaron, especialmente con el GAC y Tejiendo Vidas con Esperanza.
“Como madre agradezco a todas las personas que nos ayudaron, a los familiares que de cierto modo estuvieron cerca, ahora él está descansando de tanto dolor”.
Los estragos de la enfermedad llevaron a Pepe a sortear intensas jornadas de dolor, viajes y hospitalizaciones interminables, sin embargo en todo momento estuvo consciente de los designios de Dios, en espera de que lo recogiera cuando fuera su voluntad.
Este martes se ofrecieron los servicios fúnebres de Pepe. Sus restos fueron sepultados en el panteón municipal de Villa de Fuente a la una de la tarde.
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