Tags: tecnológico de saltillo, tecnologico de saltillo, seguridad saltillo, saltillo, policia saltillo, plaza sendero saltillo, fiscalia del estado, coahuila
Carmen Villa | Saltillo, Coah.- Eran las 20:00 horas del pasado 29 de enero, cuando el teléfono insistía en la casa de la familia Carranza Higa; se trataba de Luis Fernando, un joven de 22 años, quien avisaba a sus padres que había sido detenido por la Policía.
Su único delito: caminar por la calle portando un gorro negro para mitigar el frío de ese día, cerca de donde acababa de ocurrir un asalto.
El estudiante del Tecnológico de Saltillo regresaba de visitar a su novia y se dirigía a su domicilio, cuando en medio de la confusión los uniformados se “vistieron de héroes” y capturaron a uno de los supuestos asaltantes de la Joyería México, de Plaza Sendero.
Luego de horas de angustia, en las que el joven insistía a las autoridades de su inocencia, finalmente logró recuperar su libertad, todo ante el rechazo de sus padres por el actuar erróneo de las autoridades.
A decir de los elementos de la primera Agencia del Ministerio Público, Luis Fernando quedó libre de las acusaciones que prevalecieron en su contra por parte de elementos municipales.
“La verdad es algo triste y molesto el que te llame tu hijo por la noche, y te diga que lo detuvo la policía, que lo acusan de robo a una joyería, cuando sabes que es una persona honrada, honesta, educado con los valores, católico practicante… y está firme en sus convicciones de justicia, de paz y amor…”, expresó Luis Fernando Carranza Valdez, padre del estudiante.
Carranza Valdez, explicó que su hijo se encontraba tras las rejas sólo por caminar por una de las calles laterales al panteón Santo Cristo, portando un gorro negro, muy similar al que presuntamente usaban los verdaderos asaltantes.
“Él fue presentado de una manera indigna con la cara al piso, con el gorro puesto, obviamente no es una forma de identificar a alguien y el hombre (quien lo identificó) lo único que escuchó fue su voz y dijo sí es él, cuando los trabajadores de la joyería eran mujeres”, apuntó.
Y es que según los afectados, la supuesta víctima nunca vio el rostro de su hijo, pues los uniformados de las unidades 11218 y 7697, lo cubrieron con el gorro negro y posteriormente lo presentaron ante los medios de comunicación.
La denuncia
Por todo lo anterior, Luis Fernando Carranza Valdez, padre del estudiante, quien va en décimo semestre de ingeniería industrial, interpuso una denuncia ante Derechos Humanos y el Departamento de Contraloría de la Policía Municipal contra los elementos que presuntamente recibirían una gratificación del Municipio
Y es que según palabras del Alcalde de Saltillo Jericó Abramo Masso, los uniformados que detuvieron a los presuntos asaltantes recibirían un premio de parte del municipio, lo que originó la negativa de la familia Carranza Higa.
“De que hay policías buenos sí, sí los hay, a ellos los deberían premiar, pero a estos no, ellos, aclaró, en ninguno momento golpearon a mi hijo, pero hubo maltrato psicológico, cuando lo presionaban para que se declarara culpable”, comentó Elizabeth Higa, madre de Luis Fernando.
Por lo pronto, Luis Fernando regresó a su vida normal y como cada madrugada, minutos antes de las 5:00 horas, salió de su domicilio con el objetivo de tomar la unidad de transporte que lo lleva hasta Derramadero, sector donde acaba de iniciar prácticas profesionales y donde de manera honrada busca superarse.
En tanto, la denuncia fue interpuesta la tarde de ayer, como una manera de exigir justicia por la presunta prepotencia de los uniformados municipales, mismos que según el parte informativo fueron las unidades 11218 y la 7697, quienes detuvieron a Luis Fernando.
“Es injusto ir caminado en la calle y que te acusen de un asalto, mi hijo seguía las instrucciones de la Fiscalía, vio la movilización y se alejó del lugar por seguridad”, concluyeron los padres de familia.
‘Que se limpie mi nombre’
Por: Bernardo García
“Sólo quiero que se limpie mi nombre públicamente, que las personas que lo enlodaron pidan disculpas públicas por el daño del que fui objeto yo, mi familia y mis amigos”, pide Luis Fernando Carranza Higa.
Luis Fernando es un joven que actualmente cursa su último año de universidad, que realiza prácticas profesionales en una empresa transnacional, que tiene novia como cualquier joven de 22 años y que fue acusado y detenido sin fundamentos por la Policía el domingo por la noche.
Ésta es su historia:
“Yo había ido por mi novia a su casa y fuimos a comer a la plaza Sendero, tras comer una pizza visitamos varias tiendas, saliendo de ahí la llevé a su casa ubicada en la colonia Oceanía y me dirigí al bulevar (Valdés Sánchez) para tomar el camión que me trajera de regreso a mi casa”, señaló Luis.
Tras abandonar el domicilio de su pareja, el joven comentó que enfiló con rumbo a la estación del autobús, pero al llegar frente al Panteón Santo Cristo observó una fuerte movilización por parte de elementos policiales.
“Pregunté qué había pasado a unos guardias de seguridad que laboran por una de las empresas aledañas al lugar y me contestaron que no sabían, pero que mejor tomara otra ruta para llegar al autobús ya que no era seguro pasar por ahí”.
Pero lo que no imaginó fue que a escasos metros de haber cambiado el rumbo, una patrulla de la Policía Municipal le cerraría el paso y lo detendría.
“Las manos en el cofre, no te muevas, ¿Qué haces aquí?, ¿Dónde están tus cómplices?, ¿donde están los demás?, fueron las preguntas que me hicieron, Yo no tenía miedo ya que no había hecho nada, pero cuando me esposaron presentí que algo estaba mal”, afirmó.
“Cuando me llevaron de regreso a la Plaza (Sendero), sólo escuché a alguien que me decía ¡no te muevas, no te levantes!, y repentinamente arribó una persona y dijo las palabras –si es- no sabía que pasaba, sólo que me acusaban de algo grande y ahí me asusté”.
Tras ser injustamente reconocido fue trasladado a las celdas de la Policía Municipal donde ya lo esperaban los agentes para consignarlo por el delito de robo con violencia e intimidación a las personas.
“Me ingresaron a una celda y de ahí a declarar, me sentaron en un escritorio y a un lado mío se encontraba una mujer, que me miraba fijamente y repetía –no es, el otro era bajito, no es”.
Tras percatarse de que ninguna de las pruebas periciales recabadas en la escena del crimen contra la Joyería México coincidía con él, la Fiscalía tuvo que dejarlo en libertad, pero sin una disculpa, un simple ya vete y una hoja fue todo lo que le otorgaron.
| Comparte ese artículo: |
|



