Santiago.- El presidente chileno Sebastián Piñera, quien antes de llegar a ese cargo fue un exitoso hombre de negocios que amasó fortuna, dijo en entrevista con Notimex estar convencido que es más difícil ser un buen mandatario que un buen empresario.

En el Salón Azul del Palacio de La Moneda, el gobernante de 61 años de edad, quien enfrenta el más complejo momento desde que asumió el poder en 2010 por las masivas protestas estudiantiles y la caída de su popularidad, dijo sin dudar que “es más difícil ser presidente”.

Piñera aseguró que “en el mundo de las empresas, de la innovación, del emprendimiento, de pronto hay conservadores de bienes raíces (equivalentes al registro público) donde uno puede inscribir las propiedades”.

En cambio, acotó el jefe de Estado, “en el mundo de la política no hay donde inscribir el respaldo y el apoyo de la gente; hay que ganárselo todos los días”.

Piñera viajó a México la noche del miércoles para cumplir una visita de Estado y dejó al país debatiendo una propuesta de reforma educativa que lanzó como respuesta a las demandas estudiantiles y la cual incluye fondos por cuatro mil millones de dólares.

Los días previos de la visita a México –de donde partirá esta noche- fueron de una agitación fuera de lo común en La Moneda, donde abundaron los encuentros entre el presidente y su ministro de Educación, Joaquín Lavín, para elaborar la propuesta de reforma.

Piñera, quien como empresario construyó una fortuna estimada en dos mil 400 millones de dólares por la revista Forbes, señaló que “en el mundo de la política uno tiene que convocar, seducir, convencer, entusiasmar a todo un país detrás de un proyecto”.

En cambio, “en el mundo de la empresa no es así, y por tanto yo diría que hay cosas en común. En las dos partes (la política y los negocios) se requiere mucha imaginación, mucha perseverancia, mucha capacidad de innovar, muchas ganas de emprender”, declaró a Notimex.

“Pero en el mundo de las empresas es una causa privada, particular y en el mundo de la política es una causa pública, es una causa común, y por tanto uno tiene que estar muy atento a interpretar fielmente lo que son los verdaderos anhelos (de la gente)”, planteó.

El mandatario, militante del centroderechista partido Renovación Nacional (RN), hizo una breve pausa y después dijo: “Así que yo diría que es más difícil ser presidente, o más difícil ser un buen presidente que ser buen empresario”.

Piñera es, como afirma su esposa Cecilia Morel -una primera dama muy popular-, un hombre multifacético que ha incursionado con éxito en tres ámbitos muy competitivos que requieren de tesón y talento: la academia, los negocios y la política.

Es doctor en Economía por la Universidad de Harvard, figura –según Forbes- entre los 500 hombres más ricos del mundo y llegó a la Presidencia de Chile tan sólo 20 años después de comenzar su incursión en la política.

Preguntamos al gobernante si cuando llegó a la Presidencia ya sabía que era más difícil ser mandatario que empresario, ante lo cual respondió que sí, ya que su ingreso al mundo de la política data de hace 20 años, cuando ganó un escaño como independiente en el Senado.

Fue senador entre 1990 y 1998, años en los que ingresó al partido RN; luego presidió esa colectividad entre 2001 y 2004, y fue candidato presidencial en 2005, cuando perdió ante la médica socialista Michelle Bachelet.

“Y además le quiero decir otra cosa –agregó--: probablemente en el mundo de la empresa uno tenga una vida más tranquila, con menos dificultades, más protegida y puede disfrutar más de la familia, de los amigos y tener más tiempo para uno mismo”.

En cambio, “en el mundo del servicio público, de la política, uno está permanentemente demandado; es una entrega total, en cuerpo y alma” y, “por tanto, es una exigencia mucho mayor, un compromiso mucho mayor, a veces una vida más ingrata”, enfatizó Piñera.

Sin embargo, “sumando y restando, yo creo que nada satisface tanto el verdadero sentir profundo de una persona, que poder dedicarse a trabajar por su país y por su gente”, agregó el gobernante.

Afirmó que “si me retirara a la vida privada llevaría una vida mucho más tranquila, cómoda, podría disfrutar más, pero no me arrepiento. Aquí estoy, no es fácil, pero estoy contento, motivado, entusiasmado a seguir empujando para que Chile logre alcanzar sus metas”.

Recordó que, como empresario, construyó su fortuna desde cero, pues provenía de una familia de clase media, y creó empresas que “fueron muy exitosas, crecieron mucho y le agradezco a Dios y a mi país por esa oportunidad, pero mi verdadera vocación era el servicio público”.

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