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México, DF.- Presumir la caballerosidad que ha aprendido al vivir en México es lo que más disfruta Sebastián Rulli cada vez que se sube al escenario para representar a Ricardo Cordero en “Perfume de Gardenia”.
Y es que, a pesar de que en su natal Argentina no es común que los hombres sean tan galantes como en el país, y mucho menos como en los años 50, época en la que se sitúa la puesta en escena, al actor le encanta ser un caballero tanto en la ficción como en la
realidad.
“Me gusta como eran aquellos años en los que se respetaba mucho el trato a la mujer, disfruto mucho este personaje por lo romántico y caballeroso que es. Me logró identificar en estos aspectos”, compartió
Rulli.
“Aunque eso de abrir la puerta, dejar que una dama pase primero, estar atento de ella, son costumbres muy mexicanas, pues como argentino no se estila, pero lo valoro muchísimo desde que vivo aquí, las he incluido a mi vida”, agregó el actor.
La galanura de su personaje no es lo único que goza el actor en esta obra, que muestra la vida de una chica llamada Gardenia que sueña con ser una estrella de cabaret, sino también poder situarse en una etapa como la de los 50.
“A mí me encanta esa magia que tiene la actuación, que de repente puedes viajar en el tiempo, y hace 60 años la vestimenta era muy padre. Se veía que los shows trataban de ser muy magníficos, espectaculares, y de darle al artista un espacio impresionante, en el sentido de que lo adornaban con un montón de cosas, lo cual se nota en esta obra”, compartió.
Mayor concentración
Hace unas semanas, el histrión se unió a esta producción de Omar Suárez con el personaje de un hombre que se enamora de la protagonista y lucha por su amor, el cual anteriormente había sido interpretado por Jorge Salinas, William Levy y David Zepeda.
Y aunque Rulli tiene experiencia en el teatro, pues recientemente protagonizó “Divorciémonos mi Amor”, este personaje le ha exigido mayor concentración en escena.
“No es un papel que te requiere memorizar mucho texto o tenga grandes complicaciones al momento de interpretarlo, sino que, como es una obra con un despliegue de muchísima gente, tienes que estar atento a cuáles son tus entradas, para que no se te vayan a pasar”, destacó Rulli.
“Y el nivel actoral que hay también requiere que uno no pase inadvertido. Realmente hay que estar consciente de que hay que dar lo mejor en todo momento”, indicó.
Para su debut en la puesta, Rulli no tuvo un ensayo general previo; sin embargo, sus compañeros en el montaje, Aracely Arámbula y Sergio Mayer, se encargaron de ayudarlo a que no tuviera ningún problema.
“Antes del estreno, le dije a Aracely que me iba a apegar al texto, y que si de repente algo fallaba o me movía para algún lado que no era, me avisara, me hiciera alguna señal.
“Pero me dijo que ella me iba a cuidar para que me sintiera más confiado, y todo surgió muy bien. También me ayudó Sergio Mayer, quien vino una tarde antes del estreno a mi casa para repasar el texto, y me explicó qué cambios se le habían hecho a éste. Me dio algunas recomendaciones y todo fue perfecto”, indicó el actor.
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