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‘Es un grito de dolor silencioso’; protestan por masacre en Tamaulipas

  Por Leticia Espinoza

Publicado el domingo, 29 de agosto del 2010 a las 14:10


Acompañados por saltillenses y cubiertos con máscaras, migrantes marchan por la ciudad

Saltillo, Coah.- Las banderas de Honduras, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México ondearon por las calles de Saltillo en manos de migrantes, que con máscaras marcharon silenciosamente, en un grito de desesperación por ser invisibles para las autoridades migratorias.

“Esta masacre de los 72 migrantes no puede quedar en la ignorancia. Esta marcha es un grito de dolor, es una denuncia social porque aquí vamos iniciando con una esperanza de reconstrucción, de defensa, mucho más estratégica de esta población forzada y dolida. Es un grito ante la sociedad y el Gobierno de que algo mucho muy importante tenemos que construir ahora, ya no podemos permitir más muertes”, sostuvo el padre Pedro Pantoja, dirigente de la marcha.

Casi 200 personas provenientes de Monterrey, de organizaciones civiles y del barrio de Landín, donde se ubica la Casa del Migrante Posada de Belén, apoyaron la causa que defiende un mundo sin fronteras.

Los rostros de migrantes se cubrieron con bolsas blancas y consignas, porque así son, simplemente historias que para la seguridad pública y la política migratoria no existen y no atienden.

“Caminamos para que las leyes comprendan lo que está pasando y no tengan complicidad con el crimen organizado. A uno lo asaltan las autoridades, los guardias del tren nos agarran a pedradas, a veces a uno lo tiran”, relató un migrante hondureño.

A decir de Sandra Albique, activista en el organismo, desgraciadamente todos los migrantes que llegan a la casa han tenido contacto con bandas delictivas, aunque eso no signifique que sean secuestrados.

“En los trenes se les acercan para preguntarles si tienen dinero y quién responda por ellos en Estados Unidos. Quienes dicen que sí son candidatos a ser secuestrados, algunos sólo son testigos y cada vez menos pueden llegar a albergarse”, comentó.

Conscientes del dolor que sufren los migrantes que llegan mutilados, cansados y con hambre hasta la Posada de Belén y diciendo sí a la pregunta ¿Quieres caminar conmigo? personas como Guadalupe García, de la colonia La Esmeralda, también se unieron, porque caminar por unos minutos desde Landín hasta Catedral en medio del sol es una muestra de empatía con migrantes que sólo tratan de sobrevivir y esto nunca ha sido un delito.

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