Saltillo, Coah.- Los enormes litorales mexicanos (su extensión supera los 9,000 kilómetros) cuentan con envidiable variedad de especies de mariscos, pese a lo cual son relativamente pocos quienes consumen los llamados frutos del mar de manera habitual; por ello, y aunque esta tendencia se llega a contrarrestar durante los días de Cuaresma, bien vale la pena considerar las propiedades alimenticias de crustáceos y moluscos para incorporarlos a la dieta cotidiana y aprovechar sus numerosas ventajas ante otros productos de origen animal con mayor demanda.

Variedad y nutrición

De entre extenso abanico de posibilidades, existen muchos mariscos en el océano mexicano que se distinguen por su sabor y sabia inclusión en diversas recetas, siendo algunos de ellos:

Almeja. Existen diversos tipos, como la chocolata, veriguetos, catarina, roñosa, blanca, navaja, pismo, voladora, gallito y Zihuatanejo. Son ampliamente utilizadas en sopas, guisados, arroz o espagueti.

Calamar. Su carne es magra (sin grasa), y aunque algo correosa es exquisita cuando se prepara a la parrilla, frita, rellena, marinada en hamburguesas o ahumada. Los tentáculos, la tinta y la bolsa que forma el cuerpo son aprovechables y se acostumbra consumirlos con arroz.

Camarón. Es quizás el marisco más popular en México; su carne es firme, de olor agradable, y puede prepararse asada, al mojo de ajo, a la parrilla, frita, en guisados, sopas, cocteles o ensaladas.

Caracol burro. Es de gran tamaño y su carne variará de consistencia según la especie. Se vende vivo, en conserva o cocido, y se elabora a la parrilla, salteado o en salsa.

Jaiba o cangrejo. Procede tanto de Océano Pacífico como del Golfo de México. Este animal se puede comprar vivo, congelado o cocido y desmenuzado. Se utiliza frecuentemente en la preparación de paella y sushi.

Langosta. Crustáceo de gran tamaño dotado de tenazas y caparazón lleno de protuberancias. En algunos países se comercializa su cola cruda o cocida, la cual se puede sazonar o untar simplemente con mantequilla.

Mejillón. La carne de la hembra es color naranja y la del macho blanca; se vende fresco o en conserva, y se utiliza para aperitivos, ensaladas y paella.

Pulpo. Se encuentra todo el año y puede llegar a medir hasta 60 centímetros de largo; en México, la variedad más conocida es la maya. Se cocina en su tinta, frito, en ceviche o en tacos.

4 porciones
Ingredientes
1 cucharada de aceite de oliva
1 pimiento rojo sin semillas y cortado en cubos
1 cebolla, fileteada
300 gramos de camarones medianos, pelados
200 gramos de aros de calamar
250 gramos de mejillones precocidos
1 chile guajillo, triturado
4 tomates, pelados, sin semillas y picados
1/2 cucharadita de comino molido
Sal y pimienta, al gusto
1/4 de taza de puré de tomate
3 cucharadas de vino blanco
500 gramos de espagueti
Aceite vegetal, el necesario

Paso a paso

1. En una cacerola calienta el aceite de oliva y sofríe el pimiento y la cebolla hasta que se vea transparente.
2. Agrega los camarones, los calamares, los mejillones y el chile, revuelve para integrarlos; cuando los camarones estén rosados, añade el tomate, el comino, sal y pimienta; cocina a fuego medio hasta que el tomate cambie de color.
3. Vierte el puré y el vino, revuelve con cuidado, rectifica la sazón, baja el fuego y cocina 10 minutos más o hasta que se evapore el vino; retira de la estufa y tapa el trasto para mantener el guiso caliente.
4. En una olla con agua hirviendo cocina el espagueti con sal y un chorrito de aceite y cuando esté al dente; escúrrelo y agrégalo a la cacerola de mariscos, revuelve con cuidado y sirve.