En el marco de la COP 10 de la Convención de Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación (CNULD), el economista tanzano presentó el informe “Economía sobre la degradación de la tierra”, que estima que a nivel global las pérdidas son de 66 mil millones de dólares.
En el evento que se realiza en esta ciudad del sur del país asiático del 10 al 21 de octubre, señaló que el 60 por ciento de los ecosistemas globales se han degradado de alguna manera en los últimos 50 años, según un reporte de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de 2005.
El economista del instituto con sede en Washington, recalcó que a ello se añade que el 24 por ciento de la población mundial (unos mil 500 millones de personas) viven en tierras degradadas y dependen de ellas tanto para su nutrición como para su economía.
Al presentar algunos ejemplos del costo económico de ello por países, explicó que en China el impacto es de unos 39 mil millones de dólares anuales, uno de los mayores en el mundo, mientras que en México es de tres mil 200 millones y el de Ghana es de 420 millones de dólares, entre otros.
En términos de porcentaje del Producto Interno Bruto Nacional (PIB) el efecto ronda entre el 3.5 por ciento al 5.0 por ciento en países como China, Ruanda, Etiopía y Uganda.
Nkonya precisó que todo ello se evalúa en función del valor de los servicios de esos ecosistemas, la productividad que se deja de generar y otros indicadores como las reservas de agua afectadas, entre otros.
Lamentó que a pesar de esa magnitud, la capacidad global y nacional para prevenir la degradación es limitada, ya que la inversión internacional en programas de conservación es de nueve mil millones de dólares, cuando lo que se requiere es que sea de 28 mil millones de dólares.
Comentó que cuando se hacen este tipo de estudios, lo que se sugiere es una estrategia de medidas, tomarlas a bajo costo, mejor si es posible en términos preventivos y destacando los beneficios por encima de los costos.
Asimismo, dijo que a nivel global se deben considerar otros factores como que el precio de la tierra aumenta, lo mismo que el de los alimentos, que invertir en cuidado de las tierras ayuda al objetivo de reducir el cambio climático, aumentar la producción que garantice la seguridad alimentaria.
El académico tanzano resaltó el ejemplo de Níger, en el Sahel africano, donde un programa de plantación de árboles ha permitido la prevención de una mayor degradación de la tierra y que a su vez haya beneficios para quienes trabajan y viven en ella.
En tanto, añadió que el programa Pago por Servicios del Ecosistema hace que haya una mayor reforestación en China, así como de cuidado de la tierra.
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