Legisladores republicanos, cuyo partido domina la Cámara de Representantes, presionan para que la denominada Iniciativa Mérida de cooperación con México pase a una segunda etapa más dura, tras haberse cerrado el ciclo inicial de tres años.
La iniciativa Mérida fue firmada por los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush y entró en vigor en 2008, para un periodo de tres años, con un presupuesto que acabó rozando los 1.500 millones de dólares.
El presidente del subcomité para América Latina de la Cámara, el republicano Connie Mack, convocó a una segunda audiencia en menos de un mes para pedir esa reorientación tras calificar la violencia al sur de la frontera de "terrorismo".
"No es que Mérida haya fracasado. Pero si miramos hacia adelante (...) si no calificamos lo que está pasando en México como lo que es, eso nos plantea desafíos" sobre la estrategia a seguir, dijo Mack.
La lucha contra el crimen organizado ha causado más de 41.000 muertes tras casi cinco años de presidencia de Calderón, y algunas voces dentro y fuera del país lo califican a México de "Estado fallido".
"Veo a los grupos narcotraficantes mexicanos como crimen organizado", contestó sin embargo el jefe de inteligencia de la Administración Antidrogas (DEA), Rodney Benson, a preguntas de los republicanos.
"Nosotros también los vemos como crimen organizado", añadió la subsecretaria de Asuntos Internacionales del Departamento de Seguridad Interna, Mariko Silver.
Los instrumentos legales actuales para combatirlo "son mejores", añadió Silver.
Calificarlos de terroristas "tiene implicaciones legales", advirtió el subsecretario de Estado para la lucha antinacóticos, William Brownfield.
Ex embajador en Bogotá y experto durante décadas en la lucha antinarcóticos, Brownfield advirtió que cualquier actividad estadounidense debe contar con el beneplácito y la cooperación del celoso vecino del sur.
"Si no trabajamos juntos con el gobierno mexicano, poco vamos a lograr para el pueblo estadounidense o mexicano", añadió Brownfield.
"Si algo aprendí, de forma drástica, durante mis años en Colombia, es la lección de paciencia estratégica", dijo el subsecretario.
La cooperación en materia de inteligencia y de entrenamiento entre ambos países no tiene precedentes históricos, coincidieron los altos funcionarios y también legisladores republicanos y demócratas.
Pero alternativas como reforzar la presencia de entrenadores colombianos, con una gran experiencia, puede ayudar a la lucha sin las implicaciones históricas que representa Estados Unidos para México, explicó Brownfield.
Estados Unidos puso en su lista de organizaciones terroristas a las guerrillas colombianas de las FARC o ELN, recordó el representante republicano Michael McCaul.
Pero no sucedió lo mismo con los cárteles de Medellín y Cali, replicó a su vez Brownfield.
Con sus brutales asesinatos y decapitaciones, los cárteles mexicanos "están intentando meter miedo a la sociedad, es cierto", dijo Benson.
"Tenemos que mantener el ritmo de operaciones", añadió.
En los últimos años las fuerzas del orden mexicanas han capturado o abatido a unos 33 capos, con la ayuda estadounidense, dijo Brownfield.
Los altos funcionarios señalaron no tener constancia de vínculos de esas organizaciones criminales mexicanas, que se han vuelto muy fragmentadas y violentas, con organizaciones como Hezbolá, que tiene algunos representantes en Sudamérica.
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