Se informó que la causa para que fueran considerados como “herejes” fue el hecho de que al momento de realizar estos operativos de manera accidental y ante la falta de visibilidad (ya que el operativo se realizó a altas horas de la noche) tiraran al suelo las ostias que se utilizan para dar la comunión y liberar al hombre del pecado mortal y lograr una reconciliación del hombre con el Ser Supremo.
Entre broma y broma uno de los excomulgados, el Visitador local de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos que fueron concentrados en Saltillo para atestiguar este cateo al CERESO de Saltillo, afirmó que pese a ello, seguirá encomendándose a Dios al momento de salir de casa para dirigirse a su trabajo, pues en él se corren riesgos que amenazan su vida y su integridad física, esto al intentar mantener el orden dentro de la comunidad, “la iglesia debe de dedicarse a lo suyo que es acercar al hombre a Dios, tal vez así se lograría cambiar un poco a la sociedad, el Obispo tal vez desconoce que mientras ellos trabajan con ostias, quienes realizan este tipo de operativos trabajan con armas y a estas las carga el diablo”.
A pesar de los esfuerzos que realiza la iglesia católica por recuperar la confianza de la sociedad y hacer que las ovejas vuelvan al redil, un Obispo se encarga de disminuir el número de cristianos al excomulgar a más de 200 por el grave delito de derribar las ostias de la comunión.
De acuerdo al Derecho Canónico: la excomunión es una pena impuesta por la Ley Canónica, por lo que un católico es parcialmente excluido de la vida, actividades y sacramentos que son realizados por la iglesia a raíz de haber cometido un delito grave, por lo que la sanción puede ser impuesta por el Papa, el Obispo del lugar o por un sacerdote autorizado.
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