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Ana Isabel Conejo, explorarse en la enfermedad

Christian García

La ganadora del Premio Internacional de Poesía Manuel Acuña 2017 visitó Zócalo para hablar de su obra.

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Ana Isabel Conejo, explorarse en la enfermedad
Saltillo, Coahuila.- El lenguaje es libertad y transformación, es medicina que cura; la palabra es como agua que fluye y erosiona la roca. Esto es lo que la poeta española Ana Isabel Conejo Alonso explora en su libro Todo lo Abierto, el cual le concedió el Premio Internacional de Poesía en Lengua Española “Manuel Acuña” 2017 y que recibirá hoy en el Palacio de Gobierno.

Conejo Alonso utiliza en su libro el cáncer de mama que vivió como el motor de una búsqueda de la identidad femenina, a la vez que replantea la posición que la mujer ha tenido en la sociedad por medio del lenguaje universal de la poesía.

Con estudios en biología, Ana Alonso se ha dado a conocer más como narradora de literatura infantil y juvenil con un nutrido número de títulos que ha escrito sola o en coautoría. Además de estos libros, es creadora de nueve poemarios con los cuales se ha hecho acreedora a numerosos premios, tales como el accésit del Premio Adonais 2003, por Vidrios, Vasos, Luz, Tardes; el Premio de Poesía Hiperión por Atlas, y que también le dio el Premio Ojo Crítico en 2006, así como el Premio Internacional de Poesía “Antonio Machado Baeza” por su libro Rostros. La autora visitó Zócalo para hablar de su obra.

La enfermedad es un tema recurrente dentro de la literatura y del cual han nacido obras como La Montaña Mágica de Thomas Mann. Para ti ¿cómo fue el proceso de enfermedad que te llevó a escribir este libro y qué es lo que buscabas en él?

–Es a raíz del cáncer de mama que padecí que me decido a reescribir poesía. Si bien la había escrito durante toda mi vida, es durante el proceso de la enfermedad que me vuelco hacia la poesía para utilizarla como una herramienta de conocimiento. En ese sentido, el libro nació como un medio para entender al mundo, pero también para hacer un análisis sobre la identidad de la mujer, sobre qué es lo que me hace serlo. La enfermedad es el núcleo del libro, pero también es el hablar sobre la manera en que yo quería vivir esa enfermedad. Fue también una obra terapéutica en el sentido en que fue un autoconocimiento.

Todo lo Abierto es un libro que busca un diálogo con las vanguardias artísticas del siglo 20 y en ese aspecto podría acercarse un poco a la vena de poesía confesional que practicaron poetas como Anne Sexton y Alejandra Pizarnik, ¿tú te enmarcarías en esta corriente?

–Siempre he sido una escritora que no gusta de encasillarse dentro de los estereotipos que me quieren imponer. Nunca me gustó escribir esa poesía telúrica que habla sobre el cuerpo en la visión femenina, sin embargo fue la enfermedad la que me obligó a escribir de esta forma y desde esta posición tan cercana al cuerpo.

He tenido muchas amigas creadoras que han dicho que el lenguaje es un arma de opresión patriarcal que ha sometido a la mujer, entonces se dedican a otras disciplinas y no a la escritura. Yo no creo eso, si así fuera no sería escritora. Creo, en cambio, que el lenguaje es el producto de una historia en la que las mujeres y hombres hemos aportado determinaciones y puntos de vista. Creo que al día de hoy he logrado una reconciliación entre mi vida, la literatura y el género.

Si bien la poesía y la enfermedad han estado en un diálogo constante y forman una tradición poética por sí mismas, se ha dado un repunte en la época moderna, ¿por qué crees que está de nuevo en boga para el poeta hablar desde este punto de vista?

-Creo que hay aspectos de nuestra existencia que por alguna razón quedan fuera del ámbito de lo literario y que son motivos de una inspiración maravillosa. En el caso de la enfermedad creo que hay algo que está agrupando a la literatura de distintos países para después de esto conocer nuevamente otros temas como lo es el amor. A raíz de este libro yo tuve una cercanía con la emoción amorosa totalmente nueva.

En tu obra, te exploras como mujer y los retos de serlo aún en estos tiempos, ¿se podría decir que tu poesía es un posición política frente al lenguaje, considerado como una construcción cultural dominada por el patriarcado?

–Creo que el lenguaje, al final, es de todos y siempre está cambiando, y el lenguaje poético en especial tiene un gran poder de transformación y subvertir lo establecido. Por eso siempre lo he buscado desde que era una niña, y decir a través de él lo que necesitaba decir. Creo que escribir poesía no se hace para decir cosas complejas o sonar interesante, la poesía sirve para decir las cosas que sólo pueden decirse de manera poética.

Es en la poesía en donde he encontrado esa grieta en la cual sí se me permitía existir como mujer, sin caer en el estereotipo de la literatura hecha por mujeres y no tanto por el lenguaje, sino por la lectura que se ha hecho sobre esta. Me han dicho que es un libro que interesará mucho a las mujeres y yo espero que sí, pero también espero que sea un libro que interese a los hombres, porque al final el proceso de una enfermedad, es algo que todos pasamos, es universal y porque la poesía es para todos.
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